jueves, 28 de octubre de 2010

DECÁLOGO DEL LECTOR/A

1. Un buen lector abandona una obra si ésta le resulta desafortunada o no cumple con los motivos que lo llevaron a leerla. No debe hastiarse con un libro que no le place (no lo merece).
2. Se deben compartir las lecturas: prestar el libro o bien leer entre dos o más personas. Las buenas historias o el buen decir deben colectivizarse.
3. Los autores de este decálogo autorizan la apropiación de un libro de librería o comercio, si el precio es el obstáculo para adquirirlo.
4. Una obra debe devolverse a tiempo y forma luego de leerla, ya sea a su propietario, biblioteca y/o institución, para que de inmediato otros la puedan aprovechar.
5. Los libros ajenos (o que se usan de manera social) no se rayan.
6. Obsequiar un libro es sentimiento de respeto y dignidad.
7. Debe saber el lector que el momento más ameno de la lectura se crea en base a un espacio y tiempo que brinden comodidad y satisfacción.
8. Ser el receptor de una obra significa exigirse a uno mismo en calidad del relato, lenguaje y personajes, de modo que podamos ser obsecuentes con nuestra función.
9. La voluntad, el deseo de aprender, la imaginación, la ética y la perseverancia son valores fundamentales para la formación lectora. Ser críticos nos ayuda a comprender mejor el mundo.
10. Lea y goce de ello.

sábado, 9 de octubre de 2010

Vargas Llosa, el conspirador

Me cuesta expresar la satisfacción, como lector de la literatura latinoamericana que en este blog se vislumbra, de saber que Vargas Llosa es el ganador del premio Nobel de las letras de este año.
La obtención de esa distinción muchas veces impúdica (hay registros de que, por ejemplo, un grande como Sartre lo desdeñó al obtenerlo por su ideología)recae nuevamente en un interés político.
Vargas Llosa forma parte de un comité de extrema derecha a los que se le atribuye el golpe de Estado de Honduras el año pasado, entre otras ofensas a los pueblos de América Latina. El autor de "Conversación en la Catedral" nació en el seno de una familia muy humilde y en su juventud formó parte del Partido Comunista peruano, devenido de Mariátegüi y Colombres. Pero un cambió radical hubo en su vida que se convirtió en un referente del pensamiento liberal en nuestro continente y hasta fracasó como candidato a presidente perdiendo con Fujimori.
Hoy, el autor de obras geniales como "La ciudad y los perros" y "El escribidor" (de exelente prosa relista mágica y ensayos contundentes) señala que los gobiernos de Venezuela y Cuba son dictaduras, menospreciando el concepto de lucha colectiva, socialismo y democracia revolucionaria.
Recomiendo que de Vargas Llosa nos quedemos con su prosa y evitemos escucharlo hablar...

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Como si lo hubiera vivido

Recuerdo, mientras olfateo el café instantáneo aquel tiempo en el que solía andar, empírico. La grandeza con la que solía toparse mi presencia en lugares donde el oficio me acercaba y resplandecía en grupo de canónicos llenos de relatos.
Me causaba orgullo, propio y ajeno, compartir en Constitución junto a los personajes de quien no recibió el Nobel por apoyar las causas políticas de la Argentina de los setenta. Borges, el de inquisidores fervores y ficciones laberínticas que se han colado en la literatura como fantásticos relatos.
Y no es el único que mi nostalgia improvisa. Una vez, entrevisté a Sábato sin perturbarlo. Un túnel se sumergió sobre Parque Lezama, personajes desgraciados me incentivaron a nombrarlos, y terminaron en una pintura que instauraba la simbiosis del desarraigo.
Tampoco se me puede escapar aquella siesta de veraneo en París. Me lo crucé en un embotellamiento, kilómetros de autos luciendo su marca adornaban las rutas en el sur de la ciudad. Él, a un costado, en la banquina, anotaba un par de cosas que nunca supe de qué se trataba. Con un gatillo en la “r” le hablaba a un siamés que le acariciaba la espalda. Escuchaba las melodías de Amstrong, su Dios, al que alguna vez imitó con la trompeta.
Pude calcular con exactitud cada perímetro de sus párrafos con sólo un juego, “Rayuela”, de un cielo que veo cada vez más lejos. Piglia me contó que, después de ese juego extenso, ya no hubo originalidad. Tiempo después, en Palermo Viejo, me preguntaron por Florencio.
Bien puedo describir unas cañas en Tortoni con Macedonio. Ese viejo rebuscado y quejumbroso que con distintos avatares se encaprichaba en un a novela metódica y vanguardista. Nunca me creyeron, pero en unas notas sobre lo que debe ser la estructura de una novela vanguardista dejó sentado el destino que se merecía por ser feliz. Cualquier dramaturgo lo hubiese ignorado.
Imploro, ya con los labios mojados, a Marechal. “Si Sófocles creó a Antígona, vos la construiste”. Recorrí cada rincón de su “Laberinto de amor” en “Días como flecha” que impactaron en Villa Crespo.
Y ahora imagino. ¡Cómo quisiera ser aquel gaucho matrero que renegaba de todo! (Sería un papel accesible), o uno de los Siete Locos, O el hombre fiel que evite que Alfonsina se interne en el mar. Pero preferiría refutar mano a mano con Fontanarrosa (de prosa común pero de oralidad implacable) y Soriano en vez de leer sus cuentos, o reírme con Girondo y acompañar a Walsh en la lucha y en la militancia por el pueblo.
Aún anhelo un desafío: unir en un diálogo a Fierro y Don Segundo Sombra.

Todo esto recuerdo mientras el café se enfría, un momento que me hace sentir como si realmente lo he vivido. Este es un sencillo homenaje para los que, con unos libros, me han brindado su amistad.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Diccionario Popular: expresiones del lenguaje coloquial.

- Agitar: acción y efecto de provocar.
- Escracho: tatuaje.
- Logi: persona sonza.
- Llantas: calzado deportivo.
- Pantera: pillo o lúcido.
- Pinta los guantes: expresión que se utiliza para describir una trifulca.
- Rastrero/a: oportunista.
- Rescatate guacho: expresión que sugiere sosiego.
- Te re cabió: aceptar con resquemor una derrota.
- Tocá de acá: (imperativo)Advertencia. Orden para retirarse de un lugar.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Instrucciones para leer a espiritistas

No se desespere. Cuando la pena lo avasalle y los pares le den la espalda busque en un libro las pautas para superar cualquier maniobra inmunda del destino.
Le ofrecemos “El Peregrino”, “Manual del guerrero de la luz”, “Camino para encontrar la felicidad”, “La sabiduría Zen”. Si está deprimido acceda a estas lecturas que le cambiarán la vida. La solución está en la auto ayuda y qué más que “escritores terapeutas” para crear un best seller (no siempre son atractivas obras pero sí muy vendidas).
Sueiro, Bucay, Cohelo y Osho se destacan en este rubro y son los más solicitados.
Olvídese de los domingos en misa o suscribirse para obtener “Atalaya” , recorrer la sala de espera del psicólogo o visitar a los hermanos portugueses de “Jesús es tu refugio” (ocúltate).
Si “rivotril” y “clonazepan” no hacen efecto obtenga estas obras que serán la mejor compañía y lo socorrerán de los pesares. Si es necesario extraiga la página que más desee y seque lágrimas innecesarias. Encuentre el placer de leer en la enseñanza de vivir (no nos hacemos cargo de que las “recetas” hayan sido utilizadas con anterioridad).
Con una prosa incomparable y consejos superhumanos (¡qué envidia la del Viejo Vizcacha!) estos escritores aumentarán su espíritu con historias de hadas, magos, alquimistas y ángeles de reparto.
Última sugerencia: si se lo quieren vender lo están engañando...

lunes, 13 de septiembre de 2010

Librería... a la derecha

El perfil ideológico de la librería ALFA ha quedado al descubierto, por lo menos, lo que se observa desde la vidriera. al pasar por el local, el lector puede observar títulos como "La violencia del comunismo", la colección antisubversiva de Reato y Yofre, los "revolucionarios" y los "asalariados"del campo, capitalismo para jóvenes, Zen y el espiritualismo, Rosendo Fraga y sus pronósticos de la economía, biografías de Mussolini y Cobos, curas, etc.
El título de esta nota no es irónico: usted puede hallar la librería a la derecha de la calle Pinto en el centro de Tandil. Los libros expuestos pertenecen a una inclinación demasiado gorila, burguesa, oligarca y hasta fascista.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Agendá que nos quieren ignorar

Desde hace varios años la “agenda política” la proponen los medios por sobre los partidos o dirigentes políticos. Los medios resuelven, desde la cópula de sus magnates, qué se dice y qué no, o lo que es peor, cómo se dice (lo cual atrae grandes desesperanzas).
Pero en esta oportunidad, la agenda es esbozada en conjunto. El conflicto entre el gobierno y Clarín ha desnudado el pasado oscuro de nuestro país que es necesario saldar. La justicia suele tomarse su tiempo, pero hay que esperarla. No podíamos pretender que durante el menemismo se hablara de estos temas que hoy parecen tan lejanos -algunos periodistas como Grondona lo utilizan como argumento- de que se debata sobre los cómplices de la dictadura. De hecho no hay que trasladarse a los años setenta para dar cuenta de la impudicia con que los medios hegemónicos trataban y tratan las noticias (no olvidar masacre de Avellaneda, o cuando la placa roja se repite “inseguridad”, etc.).
Claramente el gobierno ha tenido que confrontar con instituciones más que con su propia -impresentable- oposición derechista. Primero fueron los milicos asesinos, le siguió la iglesia, después el campo y ahora los poderoso medios.
Hoy se sabe más de los negocios, por lo menos irregulares, de Clarín como nunca. Gracias a que se ha puesto en tela de juicio el accionar de las empresas. Sin embargo, no hay que olvidar que es este mismo gobierno, el de Néstor y Cristina, que al principio de su mandato le otorgaban las licencias a los grupos dominantes. Este gobierno no actúa en beneficencia del pueblo, no es popular y nacional, conlleva un sistema capitalista, actúa como tal por más que su discurso muchas veces resulte progresista. Digo esto porque suele decirse que los Kirchner son de izquierda, ¡macanas!, un gobierno oportunista no es de izquierda (“el socialismo se construye” diría Menard). La ambición y el poder, la inversión y la deuda externa, los punteros de los planes sociales, las exportaciones y la minería, el no al 82% móvil (donde el gobierno quiere quitar de la escena mediática por conveniencia) hace de este gobierno un período de “lavamanos” y perseguir para no ser corridos.
Dos años atrás el principal enemigo era el campo (esto no quiere decir que lo siga siendo, sobre todo los otros cómplices de los golpes y los que más empleo en negro poseen). Como el oficialismo no tiene oposición, los que están de la vereda de enfrente son los medios más poderosos o, mejor dicho, Magneto, Ernestina de noble, Vila-De Narváez-Manzano y los periodistas independientes más conservadores. El objetivo, de ambos lados, es el de tener mayor rentabilidad y salir bien parado en los negocios. No es casualidad la reunión de los directores de clarín y los enemigos principales de los Kirchner. Es increíble cómo los necios dirigentes se esconden detrás de un empresario y salen en defensa de sus intereses como Carrió y Macri.
Gracias a que se pone en discusión los medios y el poder podemos advertir el origen de tanta injusticia. Está bueno saber cómo se apropiaron de los hijos, de papel prensa, de la relación con los militares, quiénes eran -y son- Chiche Gelblung, Grondona, Blank y Eliashev. Pero también está buena saber donde están López y Luciano Arruga entre otros y otras. Clarín ha perdido las batallas por más que gane la guerra porque se logró conocer las múltiples facetas que ha tenido todos estos años y eso, en un país como el nuestro, es una victoria de los que luchamos por el futuro, la justicia y la memoria.
Este país es libre en expresión, sobre todo si en estos días se comienza a aplicar la Ley de Medios. Lo que se espera es que el Estado no se convierta en monopolio y que la comunicación sea una alternativa de elección y bien popular, donde todos y todas podamos participar desde abajo.

sábado, 4 de septiembre de 2010

USO DESENFRENADO DE LOS DIMINUTIVOS

Ya lo propuso García Márquez en el primer congreso de la lengua española y persiguió – de manera un poco más cómica- un objetivo “determinante” el Negro Fontanarrosa con las malas palabras.
El autor de “Noticas de un secuestro” señaló la necesidad de “eliminar las haches rupestres y las tíldes”, en fin, “jubilar la ortografía”.
Al rosarino, la crítica le dejó atravesar los criterios de olvidarse de las “malas palabras”, ya que poseen un significado sínico y una entonación sustancial que resultan irremplazables.
Estos planteos son permitidos por la lengua que utlizamos pero se muestran reacios los señores de la Real Academia. Es que los españoles aún no han logrado comprender que nuestro continente hispanohablante (a exepción de Brasil y los países de norteamerica) no actúa sistemáticamente en los preceptos que suponen la regla y normas de la gramática “madre”.
Sobre todo los argentinos que no respetamos tiempos verbales, ni sinónimos, ni reglas ortográficas, ni entre nosotros mismos.
La puerta entreabierta que deja la discusión de los elementos lingüísticos debe ser irrumpida sin tocar el timbre.
Al igual que los intelectuales -periodistas y escritores- pretendo modestamente sumarme a describir algunos “desperfectos” que surgen en nuestra habla cotodiana y que son importantes para poner en discusión.

Los adiectivos: nuevo tipo de palabra
Para evitar el uso desmedido de los diminutivos he creado -humildemente- un término donde en la esencia de la misma palabra se haya la materia o sustancia (sustantivo) y un detalle sobre su sustancia (adjetivo). Es decir, que ahora para reunir dos tipos de palabras en una sola, evitando el diminutivo, denominaremos “adiectivo” modismo posea e incopore en sí misma ambos elementos. Anoten las maestras...
El término “mesita” es un adiectivo, pues supone en sí mismo la sustancia y su descripción: “una mesa chica”. Entonces, quedarían los diminutivos para los nombres propios (Anita, Miguelito, Carlita).
Como contrapartida tenemos, por ejemplo, el “chingolo” al que muchas veces se lo maldenomina “chingolito”, ya que chingolo es un ave pequeña, como reza el diccionario. Los diminutivos inferiorizan, merman, atenúan, disminuyen el poder de la palabra. Un “pueblo” es un pueblo y no un pueblito.
Los diminutivos menoscaban. Los extremistan – que se jactan de dar gramática o publicar en revistas desconocidas- dirían que son una vejación literaria o un desprecio al lenguaje. No coincido con esa premisa pero entiendo que hay que poner un límite a la hora de ponerlos en práctica. Hay que hacerse tiempo y no un tiempito, o estudiar dos horas y no dos horitas o hacer un viaje y no un viajecito.
En conclusión, llamemos a las cosas por su nombre. Aunque las autoridades de la RAE se ofendan, creo haberles hecho un favor al cederles mis derechos con el término inventado “adiectivos”, para diferenciarlos de los diminutivos. Si alguien tiene mejor idea, por favor, hágamelo saber: será un orgullo ser superado por otras realidades de la lengua que otros ignoran (mi impunidadabsolverá cualquier disparate).
Ahorita mismo me voy a dormir una siestita, no vaya a ser cosa que este delirio me quite el sueñito.

lunes, 30 de agosto de 2010

El valor de los libros

-Por los libros soy capaz de desnudarme- dijo el lector un poco exagerado.
Es que, en vez de vestirme y apenas comer con el sueldo que tengo, puedo aproximarme al valor de tener algunas ediciones usadas…

jueves, 26 de agosto de 2010

Una bictoria es victoria al fin

El poder de la palabra

El reclamo de los compañeros me parecía justo. De ninguna manera esos oligarcas y burgueses podrían quedarse con lo que nos correspondía.
Sin embargo, en esa marcha jamás creí que las palabras se escribieran según el uso, es decir, el contexto del empleo en su morfología, lo cual me pareció también transgredir la lengua que predomina.
Uno de los mensajes decía: “El pueblo no va a aflojar. Nuestra bictoria es para siempre”.
Por un momento me escandalicé. Mi función de letrado no podía permitirse semejante agravio, aún esbozando una frase justa y digna de reconocer.
Con cierto despecho, pero con la mejor modestia, me acerqué hasta la señora que sostenía el cartel y le dije al oído que en verdad la palabra victoria se escribe con Ve corta. A lo que ella, orgullosa y complaciente, respondió: “Lo que ocurres es que nuestra bictoria tiene que ser larga, muy larga…”.

lunes, 23 de agosto de 2010

Escuchador de radio

Uno prende la radio y enciende la fantasía. Aunque a veces las noticias son repetitivas o tergiversadas es indudable que la radio posee una función clave para cualquier ciudadano, para quien desea enterarse de lo que pasa o, por lo menos, no sentirse tan solo.
No falta el que se despierta con el reiterado “pi” de las siete, ni el que pone música o el que oye el estado del tiempo y la necrológica. No hay spica que no haya sido abrazada ni walkman golpeado cada vez que se traba el tuning.
La tecnología tiene el don de evolucionar pero no puede inventar el instante mágico en que uno se presta a oír el partido, la quiniela o entretenerse mientras desayuna o simplemente, vive.
Es imposible ignorar a los raperos que cargan en sus hombros la protesta y el minicomponente o los que acortan el tiempo de viaje con el mp3.
Lo cierto es que el oyente de radio crea su espacio de audición y tiene la virtud de imaginar lo que escucha. Oír historias, noticias y opiniones pone al receptor en un acto creativo tal que en su mente dibuja lo que otros relatan.

jueves, 19 de agosto de 2010

Lo imposible

“Remontando un barrilete en esta tempestad”
Divididos


Agitando un pañuelo blanco
transito inocente en medio de la batalla.
Siembro con resquemor una semilla en la lava
y ruego al diablo que deje de hacer maldades.
Busco un hombre libre, y también una mujer.
Atravieso fronteras sin identidad,
o por lo menos, con lo que soy
y llevo en mis manos una flor que intentaré cambiar
por un abrazo del enemigo.
Juego a la escondida contra un detective,
Leo el diario que dice la verdad,
Acudo sin más a los intentos de una batalla
Que quiere la paz en medio de las balas.

sábado, 14 de agosto de 2010

Los medios de comunicación hoy

Conocida es la puja que llevan adelante gobierno y los monopolios. Lo cierto es que, tanto el uno como el otro en su ambición de poder, obstaculizan el acceso a los medios y, por tanto, a la información verdadera. La conveniencia de uno es letal para el resto.
Mentir es propio de Clarín, y una manera del “decir” del gobierno. En cambio, los que no nos alistamos en su espacio creemos que la Ley de Medios Audiovisuales es una oportunidad muy importante para acercarnos a la comunicación y ser partícipes de una alternativa al poder manifiesto (además de erradicar tanta impunidad y concentración del capital informativo).
Una radio comunitaria, un diario popular, un canal abierto deben ser las herramientas para cualquier ciudadano en un estado democrático. Las noticias en pocas manos son siempre las mismas noticias, las mismas opiniones e inclinaciones que no dejan prosperar a un país rico en la expresión y necesitado de gritar a los cuatro vientos que piensa.
No queremos un diario que nos mienta, ni políticos ligados a las empresas, ni flashes atosigándonos con la “inseguridad”, ni informativos cubriendo la corrupción y desconociendo el gatillo fácil, ni la desnudez en programas que desdeñan la condición humana. Antes los dirigentes manejaban a los medios, ahora son las empresas las que proponen un candidato. La dictadura dictaba las noticias (en una mano la birome y en otra la picana), ahora los empresarios deciden qué contar y cómo.
Deseamos opinar, pensar, expresar, manifestarnos. La libertad por sobre todas las cosas. Están muy bien los programas de entretenimiento siempre y cuando no denigren a otras personas. Hay que desconfiar de “6,7,8” pero más de Mariano Grondona, Morales Solá y TN. No es lo mismo Víctor Hugo Morales que Alfredo Leuco, ni Lanata que Fernando Bravo, ni Aliverti que Magdalena Ruiz Guiñazú. Hay diferencia entre Prensa de Frente y El Argentino, Página 12 y Clarín, entre Miradas al Sur y La Nación.
Hay que estar atentos y abrir bien los ojos, buscar la fuente confiable de información. El periodismo independiente siempre termina siendo más dependiente que nunca, según lo que le paguen y no por sus convicciones.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Lector hermético

Leer es recorrer entre los pasillos de la imaginación, historias que tienen algo para decirnos. Leer
nos transporta, nos transforma; a otros mundos, en creadores y entusiastas de otra realidad.
Ni bien posamos nuestros ojos ante la inmensidad de las palabras somos autores, propietarios de
una idea que se genera a partir de nuestra interpretación (cargada de polisemia y del subjetivismo),
tan válida como la intención del autor.
En nuestro papel de lector se funda la importancia de
completar la interacción entre emisor y receptor, de modo
que sin esa función sería inoportuno el papel del autor. No
se trata de creer que el emisor escritor
de un textopuede
resultar inexistente o suprimir su capacidad creativa, pero
sí es preciso señalar que es el lector el que llena las
hendijas que en los relatos, interpretación o retóricas caen
en un abismo.
Umberto Eco habla de “relleno” en relación a los espacios vacíos que dejan los autores en sus obras,
espacios que conducen a los lectores a aportar sus virtudes y visiones particulares. No siempre se
logra culminar el proceso que rige la lectura, pues considero que cuanto más elaborada es la
construcción del receptor más fácil es canalizar la semiosis.
No es casual que este humilde blog intente observar cuestiones muchas veces ignoradas por los
escritores y que resultan fundamentales para analizar una obra literaria. No habría posibilidades de
desentenderse de la complejidad de los textos sin no fuera por la presencia del lector.
Por eso digo que el lector es un creador; un creador tanto o más que el propio autor.

sábado, 7 de agosto de 2010

El ladrón de libros

Se ha juzgado a ladrones de cuadros pero jamás ladrones de libros. El arte de robar libros no debe verse como un delito sino como la única manera de obtener un bien mayor del arte por vías ilegítimas.
He sido -no sé si abandonaré esta actividad- un ladrón de libros. En una de las tantas”Feria del Libro”en Palermo, he consumado sin pudor uno de los pecados capitales: robar. No me enorgullece, sin embargo justifico mi accionar en el ineludible oportunismo de extraer sutilmente algo que no obtengo por dinero (ni cualquier bien permutable). El placer, la pasión, el derecho fueron motivos más que justos para aceptar mi accionar.
Claro, lo que nos diferencia de los ladrones de pinturas es que el libro se reproduce en mayores cantidades y no es necesario tener el original (un alivio más para Van Gogh).
Ahora que lo pienso, sería capaz de sustraer de cualquier museo alguna obra clásica, con el debido respeto que se merece su creador.
Estoy dispuesto a ser el lector defensor de cualquier acusado por infringir una ley, y pruebas y argumentos para la libertad, sobran. Uno roba libros por la imposibilidad de alcanzarlos, es decir, por el precio (son pocos los coleccionistas). El negocio de las editoriales ha generado situaciones impensadas: desde piratear una obra, trucharla o o sustraerla. No es lo mismo robar un televisor que “Adan Buenos Aires” de Marechal, ni llevarse la plata del país a un banco suizo que una bolsa de papa.
El buen ladrón quisiera nunca tener que robar, canta el trovador. Un vecino está desocupado y tuvo que, humildemente, robar para darle de comer a su familia (a él también lo voy a defender). Un compañero extrajo generosamente “Un mundo feliz” de Huxley de un estante en una librería céntrica, cuyo precio no era acorde al bolsillo de cualquier ciudadano. Considero en estos casos tener un manto de piedad y entender las carencias.
¿Debe mi vecino pasar hambre y el compañero negarse la lectura?
Para ser socio de una Biblioteca Popular ¡te cobran!. De hecho, si uno ahorra las cuotas termina, al cabo de unos meses, comprando el libro que le hubiera sido prestado. Peor es la Biblioteca Nacional donde uno solicita el libro que jamás verá.
Heredé el consejo que cualquier persona recibió alguna vez: lucha para alcanzar lo que deseas. Y vaya si me sacrifiqué para esconder una biografía sobre el Che Guevara.
En esta apología no se incluyen los robos innecesarios o que perjudican la vida de los demás tales como quedarse con un libro prestado o alguna biblioteca barrial, por eso devolveré -hoy o mañana a más tardar- lo que corresponde. Un ladrón debe ser honesto por sobre todas las cosas.