Hoy celebramos 197 años
de nuestra Indepedencia.
Hechos sociales y
políticos de una época convulsionada por las decisiones extranjeras
sobre nuestra patria en gesta dieron inicio a un incipiente cambio.
Una España en crisis por su dominación francesa que repercutió de
inmediato en las Provincias Unidas del Sur y que consolidó una Junta
de gobierno que tenía por intención conducir soberanamente los
destinos de nuestro territorio.
No fue fácil lograr
nuestra libertad. Sobre todo porque en el seno de los patriotas -
hombres como Saavedra y Rivadavia- persistía la idea de que la
Corona Española fuera la que tomara las decisiones pese a la
distancia y las batallas en la que habían logrado vencer los que
pelearon por la libertad.
Moreno, Belgrano y
Castelli fueron los pocos que matuvieron la esperanza de construir un
territorio en el cual predominara el derecho a las designaciones
políticas, económicas y sociales, planteando la necesidad de crear
un gobierno propio que tomara las decisiones en forma popular.
Pero ¿fuimos y somos
verdaderamente independientes?
La idea de
Independencia es un valor que en estos dos siglos ha sido
resignificado, de una y otra forma, por los gobiernos y dirigentes
políticos e intelectuales que idearon un país. Porque no solo se
logró batallar contra los realistas sino que además se debió
lidiar y resistir contra los ingleses y no solo en forma bélica sino
también en la dominación territorial con la venta de tierras y
regalías, con la introducción de empresas que vaciaron nuestros
recursos con mano de obra barata y evasión de impuestos.
Y aunque a veces
parezca tan lejanos los orígenes de nuestra patria, algunos hechos
se repiten como si nunca hubiésemos aprendido. Lamentablemente, la
intromisión extranjera en nuestro país fue una desidia de muchos.
Sin ir más lejos, las primeras maestras de la escuela pública
fueron extranjeras que Sarmiento consiguió por unos meses.
No fuimos
independientes si sabemos que la nefasta Guerra del Paraguay se trató
de una matanza en la que fuimos aliados de Brasil y Uruguay para
despojar a los paraguayos de sus tierras y entregárselas a los
Ingleses. O ¿se puede ser patriota y hablar de libertad cuando Roca
por idea de Mitre y Avellaneda realizó el genocidio más grande del
país en la llamada “Conquista del desierto”? ¿Y cuándo se creó
la Ley de Residencia para expulsar a los primeros inmigrantes?
Suele recordarse a la
pasada década del 90 como la venta del país. La entrega de los
servicios de la población fue el deshuase del Estado: las políticas
económicas del neoliberalismo llevó a la ruina a la Argentina de
fin de siglo. Si bien se han recuperado algunas herramientas de
producción, aún queda mucho por hacer.
Mientras exista venta
de tierras a latifundios europeos y se expulse a los pueblos
originarios, mientras los servicios del Estado sigan perteneciendo a
empresas privadas, mientras se pague ilegitimamente una deuda externa
que nunca contrajimos (o que solicitó la dictadura del Plan Cóndor
norteamericano), mientras las Islas Malvinas continúen siendo
usurpadas, no seremos verdaderamente independientes.
Oímos hablar de
libertad de una manera recurrente. Algunos de manera irresponsable:
desde la prensa hasta la posibilidad de salir del país. Claro que la
libertad tiene que ver con los derechos humanos pero en todas sus
formas: en salud, educación, vivienda, alimentos, elementos básicos
de un pueblo, sin intermediarios, de manera autónoma.
La libertad es uno de
los valores humanos más preciados y, como tal, debe ser un elemento
fundamental para la contrucción colectiva de una verdadera patria
libre, justa, equitativa y soberana. Y también latinoamericana como
la pensaron San Martín, Bolívar, Martí, Sandino, Artigas.
Será cuestión de
luchar y crear conciencia por una segunda y definitiva independencia.
