viernes, 22 de enero de 2016

Huarmi y el mar

Hace tres años, Huarmi conocía por primera vez el mar. 
Sintió cómo las olas más débiles 
le acariciaban sus pies felices, 
de huellas diminutas y firmes. 
La espuma se enredaba en su piel
y la besaba con ternura no queriendo retornar
a su monótono ciclo de ida y vuelta constante. 
Arena que amoldaba su cuerpito blanco
protegido del sol.

Un encuentro único cada vez
que el mar se le presenta amplio,
y Huarmi adorada por el tributo de las aguas.

Huarmi sintiendo por vez primera
que el mar nacía recién
donde ella miraba y pisaba.
Y terminaba, en su imaginación,
vaya a saber uno en qué horizonte.

domingo, 17 de enero de 2016

Cuando llegue a viejo

Me pregunto si cuando sea viejo
-si es que llego-
voy a tardar tanto para sacar plata
del cajero
o si madrugaré para hacer
los trámites y mandados.
Me pregunto si voy a ser ese viejo
que manosea la fruta antes de comprarla
o si me detendré en la vereda simulando barrer
para chusmear y pensar en un secuestro.

¿Me tiñeré el pelo,
me preocuparán las arrugas,
tendré joroba,
me aprovecharé de mi senectud
para colarme en las largas filas del infierno?

Cuando llegue a viejo quiero el primer asiento del bondi,
entrar gratis al cine,
acomodarme el bulto en la calle,
interesarme por las necrológicas de los diarios,
subirme el lompa hasta el ombligo,
usar chinelas con media tres cuarto,
jugar a las bochas y sentarme en un banco de la plaza
a desear culos y tetas para mi cama.

Necesitaré de un viejo amigo
para pelearme con él todos los días,
de un bastón para espantar la muerte
y de una enfermera que me limpie la sonda
y los vestigios de mis años perdidos.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Los libros que el Macrismo piensa impartir en las escuelas

Listado incompleto de libros que el actual gobierno tiene pensado llevar para las instituciones públicas educativas.

- "Yo puedo hacer que cualquier salame sea presidente" Jaime Durán Barba
- "Reflexiones Belunísticas" Belén Francese
- "Combustible espiritual" Ari Paluch
- "Crónica de un choque anunciado" Chano Charpentier
- "Frases y Proverbios" Rabino Bergman
- "De cómo hay que tocar un culo" (Tesina) Miguel del Sel
- "Dramaturgia" La Tota
- "Una excursión más allá de la General Paz" Horacio Larreta
- "Mi padre decía que yo era un pelotudo" Alejandro Rozitchner
- "Grandes investigaciones" Luis Majul. Prólogo de Joaquín Morales Solá
- "Antes fui progre pero me curé" Mario Vargas Llosa
- "Fuimos víctimas de un pibe con visera que nos miró" AAVV. Compilado por Los Leuco
- "Manual de instrucciones para evitar piquetes en las escuelas" Eduardo Feinman
  

Editoriales: Clarín y La Nación

martes, 15 de diciembre de 2015

El "implacable" Niño Bien de la camisa celeste en su fiesta de agasajos a las corporaciones que lo sustentan en el poder (Oda no chequeada)


Cero retenciones,
amigos terratenientes.
DNU: Decreto de Necesidad y Unicato
para mis amigos de la Corte (que no se corte).

Pongan ese tema, che...
cric cric
Ese...el del fantasma...ah,
maicol yacson: ese sí que la tenía clara...cuak
(baile estrambótico)

Como les decía...jem jem
basta de corrupción...don niembraaaa.
¡A ver! Juliana...trae a los chiquis de Liniers,
no... esos negritos que cose y cosen...
si, los parientes de Evo...
Eh Bo´ lita...jijiji...excelente...
Que desfilen con el aguayo puesto
y hagan barullo como allá en sus pueblos del lejano oeste.

Dale Gabriela! Parate y poné música...
algo que sepamos todos.
Larreta, vení, dejá de boludear y traé el cotillón:
ponete esa peluca fucsia que tanto me calienta.
Ah, y el suyi, traé suyi
y un champuncito.

Bailen, bailen, bailen,
sigan mi ritmo ¡Buitres!
Estan invitados a mi hapi fest por el ort,
japi japi japi!
Dancin dancin dancin hot hot

¿Eh?
¿Cómo que está prohibido el puterío?
¿Qué es esa locura de prohibir el cabaret?
Voy a terminar con el curro de los derechos de las mujeres y niños...

Dancin, dancin, dancin...
no así, con la cadera bien suelta
y los brazos en la cintura Antonia!
Así, ¿no ves qué suin tiene la negra que limpia?
Deberíamos aprender de esas culturas oceánicas
que nos prede..., que nos precie..., que nos pre...
(¿cómo se decía Jaime?)
eso, que estaban de antes.

Bailen bailen bailen
que esto, esto recién empieza...

viernes, 11 de diciembre de 2015

Los dueños de las palabras

En el momento de la jura, el presidente electo Macri prefirió usar la palabra "honestidad" en vez de "patriotismo". Según circuló, esta última había quedado muy pegada al gobierno anterior y por eso era menester utilizar otro término.
La excusa es un síntoma de otro infantilismo que acarrea el incipiente gobierno. Sin embargo, resulta atractivo pensar que se dejan de utilizar o pronunciar algunos términos por otros debido a la "apropiación" de las palabras. Si el empresario hubiera usado "patriotismo" ¿era motivo suficiente para poner en cuestión su uso o pensar que el gobierno anterior se podía identificar solo con esa expresión y no otro? ¿Macri es un "antipatria" por eso?
Durante la campaña, la misma palabra "cambio" fue la más esbozada por la coalición que formaron tanto el PRO, como la UCR y Carrió entre otros. El término "cambio" (Cambiemos) debe ser uno de los términos más nombrados a la hora de pensar en una política diferente a la que rige y que, por lo tanto, es necesario "transformar" (como sinónimo de la anterior). A esto se suma otra expresión que desde el kirchnerismo se frecuentó y fue la de "volver a las noventa", acusando a Macri de ser neoliberal. Pues eso es bastante cierto: muchos de los ministros del gabinete del jefe del PRO pasaron por los gobiernos menemistas y de la Alianza (Bulrrich, Prat Gay), de modo que pensar en un "cambio" resulta una farsa.
Otra de las palabras que circuló durante la campaña final fue "Ajuste", sobre todo desde sectores progresistas y de izquierda. Ninguno de los que recibían esa acusación aceptó tal caracterización, pero se ha de comprobar que el "ajuste", en su ejecución económica, ya estaba siendo aplicado en el bolsillo de los trabajadores desde antes del uso del término. Esto funciona, en términos estructuralistas, como una superación del significado ante el significante.
Para volver a la palabra "cambio", vale decir que desde muchos sectores de izquierda resulta una definición que le pone nombre a la idea de Revolución que muchos tildan de anacrónica. "Cambio social" viene a ser una forma de decir Revolución, aunque "Socialismo", por ejemplo, en sí misma encierra dichos preceptos.
Es interesante observar cómo un movimiento político o un gobierno puede imponer una función semántica y lingüística en el período que se presenta. En general, el sentido de los términos empleados -que acarrean tanta fuerza del decir, al mismo tiempo- depende del contexto y el lugar en el que se emplee, una visión ideológica o desde una posible adhesión.
En definitiva, parece ser una vez más que el significado de una palabra no se impone por su verdadero valor sino que éste depende de o de los hablantes, o sea, desde el lado en que se lo aplique.

domingo, 6 de diciembre de 2015

CALENDARIO ANUAL DEL MACRISMO



6 de Enero: Reyes (obediencia).
Febrero: Chau carnavales.
24 de Marzo: Festivo, "Nuevo Gobierno"
2 de Abril: Triunfo de la flota inglesa en las Fulkland.
25 de Mayo: Golpe de Estado de unos locos que se creyeron revolucionarios y patriotas.
4 de julio: Día de la Independencia.
11 de septiembre: Sarmiento, el verdadero prócer.
12 de octubre: Día de la raza y gratitud a los colonialistas.
1 de noviembre: Día de la Tradición.
20 de noviembre: conmemoración por la derrota en La vuelta de Obligado.
19 y 20 de diciembre: Jornadas de queja de los pobres.
25 de diciembre: nacimiento de Coca cola.

martes, 24 de noviembre de 2015

La orquesta catalana

Me entero al pasar que el Barcelona volvió a ganar. Volvió a golear. Esta vez la víctima fue un conjunto italiano. El fútbol, desde su juego, está en su mejor esplendor, indudablemente.
Como hincha de River, otro que cada tanto se calza el traje del bien trato del balón, siento la enorme alegría de, muy pronto, compartir un torneo internacional con el mejor equipo de todos los tiempos. Porque desde hace diez años, el Barsa, viene demostrando que todavía era posible que once jugadores pudieran hacer que el brillo del buen juego se posara por un rato en los verdes terrenos del universo.
No sé si juegan a este maravilloso deporte en otras galaxias. Tal vez les falte pasto. De lo que estoy seguro es que nadie lo hace como el equipo de Messi, Neymar e Iniesta. Como antes de Xavi y Ronaldinho, de Rivaldo y Romario, de Diego y Cruyff.
¿Acaso está prohibido que sus rivales toquen la pelota? La ven pasar como perro de la calle, como gato viejo que sabe que es al ñudo correr a ese ratón. ¿Se puede ser tan necio de enfrentar semejante orquesta con la pretensión de no ser avasallado?
No tengo temor de enfrentarlo. Como hincha del fútbol pienso que mi vida debía atravesar este momento único porque el equipo por el cual simpatizo, de pronto, coincidirá causalmente con ese grupo de malabaristas, magos y alquimistas, semidioses vestidos de azul y rojo furioso por llevar a cabo el deseo programado de convertir unas serie de tantos que lo ubiquen como el ganador. Que habrá una mañana en la que se madrugará más que de costumbre, y en un país muy lejano estará mi equipo (si así la debilidad de oriente lo dispone), sus jugadores, representando esos colores y tratar de sofrenar los embates de una máquina capaz de rastrear los orígenes de la humanidad (que seguro tienen que ver con la redonda).
En el fútbol argentino, una goleada de un partido insignificante nos sorprende y es comentada en las antesalas y en las esquinas de paso. Que el Barcelona golee, es una costumbre más como saber que el sol volverá a salir por la mañana.
Quien sabe de fútbol puede darse cuenta que cuando la pelota es dominada por Iniesta –ese muchacho medio pelado con pinta de mozo que danza sobre la gramilla- el mundo deja de ser por un momento ese asqueroso infierno donde priman los desmontes, la corrupción, la esclavitud y otras tantas miserias y se convierte en un circo donde hasta los rivales se divierten.
Una gambeta de Neymar da cuenta de que el ilusionismo es más que una ilusión, que algo hay detrás de ese gesto técnico que te puede dejar con la trucha por tragar moscas. Y si Messi…¡puf! ¿Qué decir que no se haya dicho? Mejor, detractores, mírenlo jugar y después me chiflan. Porque Messi, nuestro Messi, sigue siendo ese niño que no conoce la adultez, que no sabe lo que son las modas ni los mercados, ni el terrorismo, ni nunca se aprendió la tabla del nueve completa porque su mejor labor está en escoger la pelota en algún sector de la cancha y transportarla entre sus pies ligeros, como el divino Aquiles, para terminar abrazado a la gente que lo rodea. Como hacen los chicos en esas plazas perdidas.
Yo creo que Messi no corre, vuela. Sus trotes son para disimular, para desviar la atención, para que nadie sospeche que su virtud es hacer creer a la afición y a los dioses que él es un mortal más.
Ser contemporáneo de ese ballet futbolero, mitad catalán mitad universo, me produce una satisfacción inagotable que lo lamento por mi abuelo que se pasó los últimos años de su vida renegando por no hallar jugada alguna que embelleciera sus ojos. Lo lamento por mis nietos, si es que más adelante no podrán presenciar una escena capaz de nutrir el alma con una pared bien lograda y lujosa como la de este Barcelona. Este Barsa que es lo más parecido a un espíritu divino que hay sobre la tierra, al menos, en lo que va de nuestra era cristiana.

lunes, 12 de octubre de 2015

LA REVOLUCIÓN MARXISTA EN ARGENTINA, UNA UTOPÍA



Luego de más de treinta años de democracia, nuestro país parece no querer salir de un sistema que se mantiene vigente a causa de la explotación capitalista, del hombre por el hombre, con crisis que golpean el bolsillo de los que trabajamos.
No quiero caer en las consignas obvias del troskysmo. Muchos piensan que hablar de la “lucha de clases” o de “proletariado” son consignas ahistóricas y que confunden a “los de abajo”. Algunos propios sectores de izquierda popular prefieren obviar las categorías marxistas más comunes con la excusa de que el lenguaje deber ser “accesible” o “cercano” a la gente de los barrios para así participar de la política. Eso es relativo.
Pero ese no es el eje que quiero esbozar. En un período electoral como el actual, afronto ir de nuevo a las urnas con cierta desesperanza. Tengo la sensación de que lo ideológico vale muy poco (eso no quiere decir que desista de mi confianza en el marxismo), que los intereses económicos individualistas (y burgueses) influyen más en lo electoral que una verdadera construcción popular y de intención transformadora.
Con Scioli, Macri y Massa como principales agentes, la revolución -o si prefieren el “cambio social”- se hace verdaderamente inalcanzable.
¿Cómo lograrlo entonces? Desconozco. No hay una fórmula, o por lo menos yo no la tengo. Lo que sí sé es que así parece que no. “Así” viene a ser “el voto”, las elecciones. El Frente de Izquierda y de los Trabajadores, por ejemplo, ha logrado interesantes sufragios pero poco expectante si se tiene en cuenta que es una porción muy pequeña de lo que se denomina “campo popular”, aún cuando éste sigue siendo escueto en la Argentina, se siente allí representado.
¿Cómo puede ser que los y las trabajadores no tengamos un representante cuando el proletariado es mucho mayor que los patrones?
Falta capacidad de movilización de masas a la izquierda toda, no sólo al FIT. Pero la movilización debe tener trabajo de base; militancia en los barrios, sindicatos y lugares de trabajo; en la facultad y la educación secundaria, etc. No es fácil, por supuesto. Sobre todo si en esos espacios llega un peronista y con el virtuosisimo del capital, los recursos estatales y el asistencialismo (que decae en clientelismo) destruye en breve lo construído con tanto esfuerzo y durante tanto tiempo. Esa es la realidad de muchos barrios en nuestro país.
Volviendo al tema elecciones, vale aclarar que sin dudas es una forma de entablar diálogo con la democracia. Pregunto ¿es el único medio? ¿Cuán democrático puede ser votar a los mismos sujetos que desfilan en el momento que les conviene, con el partido que les conviene, para ganar una elección? En ese sentido, el país sigue siendo más peronista que nunca y difícilmente podamos superarlo. La derecha se mantiene porque, además de tener condición económica y ser los explotadores, coopta las formas de hacer política del peronismo. Por ejemplo, Macri (que acaba de inaugurar un monumento de Perón).Y el peronismo tiene poder porque se relaciona y negocia con las corporaciones que dominan lo económico (empresarios peronistas abundan).
En conclusión: la retroalimentación permanente entre el peronismo y la patronal hacen imposible que la izquierda (encima desunida) logre romper con lo establecido por la correlación de fuerzas caracterizadas.
En algún punto, los enemigos del marxismo de hoy siguen siendo los mismos de hace treinta y cuarenta años atrás. ¿Cómo se los combatió aquella vez? Organizándose en las fábricas, escuelas, en los barrios. Sí. Pero también con la lucha armada. Y pensar que muchos que se dicen de izquierda hoy niegan la toma del fusil, desconociendo la historia.
¿Hace falta una dictadura para tomar las armas? Sinceramente ¿un militante de izquierda en la argentina piensa que va a ser la revolución repartiendo boletas, al igual que la reparte el burgués?
Es para valorar lo realizado por Chávez en Venezuela, Evo en Bolivia, Mujica en Uruguay y Correa en Ecuador (si se quiere) con métodos parlamentarios. Pero ¿eso es marxismo? ¿es revolución? ¿se terminó con la burguesía? ¿Es anacrónico hablar de lucha armada cuando en el mundo la violencia es la principal fuente de la toma de poder? Con la tradición revolucionaria de América Latina ¿está mal pensar que el verdadero cambio se puede dar sólo a los tiros?
Son preguntas que me llevan a pensar que el pesimismo se apodera de uno cuando nota que las cosas van a seguir igual que siempre por más que sólo cambien los nombres.

sábado, 12 de septiembre de 2015

Distancia de rescate. Samanta Schweblin

Estuve leyendo "Distancia de rescate" de Samanta Schweblin y necesito hacer este breve comentario sobre la obra.
Me parece un relato excelente. Original en su técnica y estilo como pocos trabajos de la narrativa actual.
Ya lo descubrí con "Pájaros en la boca" (libro de cuentos que recomiendo). Enunciados punzantes, personajes muy bien construidos y cuyas voces representan más que "modos del decir", diálogos profundos que invitan a seguir leyendo y devorarse el texto sin más prejuicios.
Es la primera novela de Samanta y se nota el ritmo de cuentista, pero eso no afecta a la calidad del material con el que trabaja: el drama, los miedos, la tensión del cuerpo y ese ir y venir del realismo y lo fantástico que lleva a leerse como un hilo fino a punto de cortarse.
Creo que la autora es una de las narradoras argentinas más destacadas de estos años. Si hay una innovación en las letras por estos tiempos, creo que Schweblin es la prueba de que nuestra literatura está en buenas tintas.

Víctor Torres

martes, 1 de septiembre de 2015

CARTA DE UN PADRE A UN HIJO SOBRE EL FÚTBOL. Víctor Torres




Hijo, tal vez no me creas esto que te voy a contar, pero hubo un tiempo en que el fútbol era algo hermoso. Un deporte, más que un deporte si querés, y que se vivía a flor de piel.
Mi viejo, así como yo te cuento hoy a vos, me narraba historias maravillosas alrededor de la pelota. Por él yo conocí a Garrincha, a Distéfano y Cruyff. Expresaba con nostalgias jugadas de Houseman, las rabonas de Borghi, la potencia alemana, los vuelos de palo a palo se Yashin, los gestos de Obdulio en el maracanazo, la máquina del 50'.
Me acuerdo que siempre me decía que yo debía disfrutar del juego, porque en definitiva el fútbol era eso, un juego. Dentro y fuera de la cancha. Que no importaba si ganaba o perdía. Que el rival no era otra cosa que eso, un rival y no un enemigo al cual debía vencer a toda costa.
“Más vale una mano para que se levante que una patada que lo deje afuera” solía decirme. ¡Y con cuánta razón!
El viejo me contaba que antes el fútbol se jugaba sin tantos intereses políticos, con menos policías y publicidades (iguales de violentos), con familias enteras yendo a la cancha, sin tejidos, sin tirar piedras. Antes, antes de fallecer, el fútbol reunía a los amigos, y uno se prendía a cortar papelitos para cuando llegara el día del partido tirarlos en la salida del equipo. Se disfrutaba de un choripán, de charlar con un desconocido sobre lo que dejaban algunas jugadas del primer tiempo. Para sacar una entrada no había que hacer días y días de cola a la intemperie sin baño y durmiendo en la calle. Uno iba a la cancha a disfrutar de un espectáculo privilegiado, sano y lejos del espanto.



Hijo, yo quisiera que sepas que el fútbol no siempre fue eso que hoy ves. Siento culpa por entregarte un legado que no es el que debimos heredar. Mientras la pelota rodaba y la muchedumbre en las tribunas no hacía otra cosa que disfrutar de eso como tal, la condición humana se mostraba esperanzadora. Pero un día vino el Señor Negocio, trajinado de ambiciones particulares y maletines codiciosos para adueñarse de una chilena, un caño, un abrazo entre jugadores con distintas camisetas e iguales deseos de jugar a la pelota. De golpe, el sueño ya no era “jugar en primera” o “un mundial” (como decía ese niño en un potrero de Fiorito mientras hacía jueguitos para una cinta en blanco y negro) sino llenarse los bolsillos, una cuenta en Suiza, el último modelo de coche o salir con las útimas modelos del mercado.
No. Porque lo económico influyó en lo político, lo social, lo cultural (sí, ya sé que me vas a preguntar qué es todo eso, ya lo entenderás). Porque ahí el fútbol perdió su belleza, su dignidad. El fútbol dejó de ser el fútbol que mi viejo, tu abuelo, solía describir apasionadamente, con gestos majestuosos rogando por una jugada, incluso del contrario, que le dé señales de que el milagro estaba ocurriendo aún.
Y el negocio no terminaba ahí, no. Comenzó con smoking y continuó con gente que iba a las tribunas. Y que se decía hincha como vos, como yo, como el abuelo, como tantos. Pero esos pocos pudieron con otros muchos, y se adueñaron del circo, del pase de jugadores, de las banderas, de los papelitos, de los choris, mi bicicleta y tu triciclo. Y por eso dejamos de ir ahí donde vos y yo nos reconocemos y compartimos el mismo amor.
Te juro, hijo, que el fútbol era un teatro de pasiones. Un respetuoso laberinto en el que un objeto de cuero redondo e inflado era pretendido por dos grupos de personas que se esforzaban por llevarlo hasta el arco contrario. Y afuera, nosotros maravillándonos, estupefactos con ganas de estar ahí pero concientes de que el aliento era lo que regalaba color que faltaba.
A la plaza vamos a seguir yendo, no te preocupes. Vamos a invitar a los otros chicos del barrio e iremos al único campito que el boom inmobiliario de la ciudad nos ha dejado, ahí donde pastan caballos y vacas.
Y allí sí, jugaremos entre todos, sin normas ni peleas ni dinero. Sin sanciones ni presiones ni represiones. Sólo por jugar.

jueves, 23 de julio de 2015

GOMBROWICZ, también la filosofía


Cuando la filosofía se empecina en explicar "todo" con conceptos sumamente abstractos, arbitrarios y categorías incomprensibles, sugiero leer "Curso de filosofía en 6:15 hrs" de Witold Gombrowicz.
En una semana, el polaco brindó una serie de exposiciones a pedido de Rita y un par de amigos, sobre los filósofos más importantes que luego se publicó en un libro, un deseo pendiente que logró cumplir poco antes de su muerte.
Gombrowicz explica cada tesis y teoría desde Kant y Hegel, pasando por Nietzsche y Sartre, con una claridad impecable.
A mi criterio, tiene una visión un poco trivial respecto del marxismo (sabemos de su "anticomunismo"), pero no deja de llamar la atención sus conocimientos que pueden observarse incluso en su narrativa.
Un par de frases que a continuación paso a transcribir me resultan muy significantes: "Para mí es un misterio que libros interesantes como los de Shopenhauer (¡y los míos!) no encuentren lectores". "Sartre intenta conciliar el existencialismo con el marxismo, lo que por supuesto es una pamplina".
Siempre atento a todo Witoldo.

sábado, 18 de julio de 2015

El Aleph Comprimido

Se me ocurrió una idea genial, inédita: escribir una versión del famoso cuento de Jorge Luis (no lo apellido por razones lógicas) pero achicado, más discreto, breve, que se yo. En vez de "engordado", que sea flácido, desnutrido, menudo.
Arrancaría así: "Una mañana de calor cagó Betty...", a modo de acotar tanto preámbulo.
En otro sentido, por ejemplo respecto de las fotos de Beatriz, mi narrador describiría un solo cuadro donde ella esté con todos, y listo.
En vez de que Daneri escribiera un poema titulado "La tierra" en la que describe el planeta, en este caso sería autor de "El pueblo" (suena más progre además).
Por otra parte -y como se supone- el "aleph" no será el punto donde se unen todos los puntos del universo sino una bolilla de pequeño ruleman en donde adentro haya, simplemente, la nada misma (y acá engancharía con el nihilismo que tanto me atrae filosóficamente) y en la que el protagonista, por lo tanto, apenas divise una sombra en vez de tanto "vi, vi, vi...".
Temiendo futuras censuras y/o juicios de propiedad intelectual (lo más burgués del conocimiento) me pondré un seudónimo para evitar tales fines que dañen mi integridad moral y física.


                                                                                                                                                                                     Antonio Viga

sábado, 4 de julio de 2015

Breve comentario sobre “Aquí América Latina” de Josefina Ludmer

 

Con un importante corpus de lectura y audiovisual, Ludmer logra un ensayo preciso para explicar algunas categorías que la literatura define para la sociopolítica previa a la crisis del 2001.
En forma de diario, entrevistas con autores (entre los que se destacan Héctor Libertella y Martín Kohan), notas al pie, citas de periódicos, la exposición de la autora de “El género gauchesco” señala cómo la “realidadficción” (todo junto, como una totalidad que conlleva sus propias variaciones) establece la recategorización de los términos que componen la narrativa en lengua hispana al finalizar la década del 90.
La realidad y la ficción parecen no sacarse ventajas. Ludmer demuestra que la literatura, mejor que nadie, expresa aquellos componentes de una realidad solapada, pero realidad al fin que encuentra en la ficción su mejor estadía.
Autores como Aira, Suez, Gamboa, Vallejos, Bellatin, entre otros, para Ludmer han creado obras que determinan la territorialización en el cual se mueven los personajes que el sistema económico ha generado: los marginados, los pobres, los inmigrantes, los exiliados: clases populares que sufren el devenir final de una etapa capitalista salvaje como lo fue el neoliberalismo y desembocará en la Crisis del 2001.


Y con ello, el lenguaje. Ese poderoso armamento que produce sentidos, identidad, memoria. Porque salir del territorio en busca de mejor calidad de vida implica irse con un lenguaje a otro, dentro de hispanoamérica y fuera de ella. Las inmigraciones entre países limítrofes generan un nuevo agente social que funciona como una dialéctica con el habla y las características ontológicas del sujeto que hace de la Argentina un territorio cosmopolita por excelencia.
Ludmer ejemplifica fehacientemente, aporta datos determinantes de fuentes muy amplias y, como ya sabemos, lee a montones y da cátedra de su conocimiento una vez más.
Con este ensayo, Ludmer vuelve al ruedo sobre los temas que más le interesan: la capacidad de la ficción para interpelar la realidad, la sociología de la literatura y el propio continente en el que se mueven los objetos y sujetos para la experimentación ensayística.

jueves, 4 de junio de 2015

“Chicas muertas” de Selva Almada

 
Por Víctor Torres

En el contexto de un reclamo histórico, NI UNA MENOS, y participando de las movilizaciones, leo “Chicas muertas” de Selva Almada. Casi como un presagio, el texto pareciera cerrar las historias viendo a una multitud que por las calles se aunaba en un sólo grito: basta de violencia de género.
El libro de Almada retracta en tres historias, que son miles, el terror que sufren las mujeres por el hecho de ser mujeres. La agresión como el recurso más pobre que un hombre, que deja de serlo cuando lo ejecuta, puede cometer. Un acto de violencia que no sólo es física sino verbal. El lamentable suceso que culmina con la muerte o perpetúa la dominación.
Jóvenes, lindas, madres. Pobres, porque la condición social que predomina en “chicas muertas” son media baja y baja en su mayoría. María Luisa, Andrea y Sarita -esta última aún desaparecida-, tres de muchísimos casos donde se ve lo peor de lo que llamamos humanidad. Cada una ultrajada de manera distinta pero con el mismo fin: la desaparición o la muerte si se niegan a ser poseídas.
Almada no sólo escribe un libro: trabaja, construye y reconstruye, denuncia, reclama. Es cronista, narradora, periodista. Lo que el Estado pareciera no querer saber (y que en el texto está ausente), la autora de “Ladrilleros” se preocupa por recorrer los caminos que transitaron las víctimas, ponerse en su lugar, todo lo que una investigación policial ignora, tal vez por una obvia complicidad.
Los hechos de violencia no suceden sólo en las grandes urbes. Naturalmente, en los pequeños pueblos del interior también ocurren y es tal vez donde todos saben qué y cómo pasó pero nadie se atreve a decirlo. En esos territorios se mueve la autora, con descripciones que cualquier lector las puede asociar al realismo mágico cual Rulfo o García Márquez. 



“Debe hacer unos 40 grados a la luz de la luna, sobre el corsódromo que se levanta frente a la vieja estación de ferrocarril, hoy devenida centro cultural. De un lado de la calle están montadas las tribunas. Es el sector popular. Del otro lado hay mesas y sillas desde donde se puede ver el espectáculo con un poco más de comodidad. Por ser la última noche de carnaval, la entrada es gratis. Pero las sillas y mesas se pagan a un precio muy alto y hay que reservarlas con bastante anticipación (…) Unos tablones sobre barriles de aceite, levantados en las calles aledañas, son el expendio de choripanes y cerveza, servida en esos vasos de plástico de un litro en los que cabe la botella entera (…)
Cuando por fin nos estamos yendo rumbo a los autos estacionados en un predio, me llama la atención una voz todavía infantil que grita: vó a mí no me va a cogé, qué te pensá, negro puto, puto e' mierda. Una nena de doce años... se pelea con un grupito de varones”.

Sin embargo, de mágico no tiene nada (más allá de los videntes, gitanos y tarotistas que ponen una cuota de espiritismo a los diretes). Se trata de un texto doloroso, su lectura implica llenarse los ojos de bronca.
Almada logra, al mismo tiempo, un material literario y periodístico impecable. Su capacidad para narrar le otorga la autoridad para ser la pluma que cuente lo que la memoria traiciona. Pero justamente, lo más importante es tener memoria para que NI UNA MUJER MÁS sufra una agresión a manos de un hombre.