lunes, 22 de mayo de 2017

El fútbol según Borges (un diálogo posible)



-         Señor Borges, usted dice que desprecia el fútbol pero una vez acompañó a su amigo a ver un partido al Monumental...
-         Efectivamente, como usted bien dice lo acompañé pero... ¡Cómo voy a mirar! Soy ciego ¿comprende?
-         Discúlpe, es una manera de decir.
-         Está bien. Considero que es un deporte muy aburrido. Once muchachos contra otros once corriendo detrás de una pelota es abominable. Créame. Prefiero la prosa de Stevenson.
-         Comprendo. De todos modos no se puede comparar un juego con la literatura.
-         ¿Por qué no? Acaso ustedes, los futboleros, no dicen que Distéfano es una “saeta”, término que viene de las antiguas lenguas clásicas, o que ese tal Pelé es un “rey” shakespereano, un Othelo y que Labruna era un “poeta” del gol...
-         Son formas de denominar la magia que portan algunos futbolistas.
-         ¿Magia? ¿Acaso también hay trucos?
-         Es una metáfora. Me extraña que usted desconozca estas apreciaciones líricas.
-         Las ignoro, claro. Prefiero los versos de Dante. El fútbol es una estupidez, eso creo.
-         No coincido. ¡Es popular! Fíjese, en todo el mundo se juega.
-         El mundo es estúpido. ¿Sabe usted? Todo lo popular es populista y, por lo tanto, repugnante.
-         No se ofenda maestro, pero creo que se equivoca.
-         Puede ser. Soy mortal. Los elogios son calumnias. Al menos no ando, como un perro, detrás de una circunferencia...¡Fíjese quién está más errado!
-         Es que el fútbol es mucho más que eso. Hay una estrategia, tácticas, habilidades, trabajo en equipo, la gente que disfruta de un espectáculo... No es menor.
(Silencio)

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-         ¿Leyó la “Poética” usted?
-         No.
-         Bueno. Allí, el gran Aristóteles, observa que todo lo que mueve a risa es un género menor. Por eso, la tragedia es lo que demuestra los verdaderos sentimientos humanos.
-         ¿Ha oído usted hablar de Sócrates?
-         Sí, claro. Otro genial pensador griego.
-         No, el que yo digo es brasilero.
-         ¡Ah, no! Discúlpeme. Yo puedo saber poco de fútbol pero usted es un necio. No me trate como idiota. Sócrates fue un filósofo ateniense anterior a Cristo que, si bien no escribió nada, sus testimonios orales fueron fundamentales para su análisis de la moral humana, entre otras cosas.
-         Jamás lo consideraría idiota, maestro. Pero yo le hablo de un jugador brasilero de nombre Sócrates que es un crack. Y no sólo eso, es un hombre de ideales, militante comunista que lucha por la democracia...
-         No me venga con esa cosa de la democracia y los comunistas. ¡Encima de perseguir un balón persigue el libertinaje! El progresismo siempre me pareció ridículo. No me obligue a entrometerme en terrenos de discursos políticos que no conducen a nada.
-         Discúlpe, maestro. Pero otra vez no coincido. En el fútbol hay aspectos sociales y culturales que dicen mucho de los países: su situación política, económica, cultural. ¿No lo cree?
-         Lo que yo creo es que es una manipulación para la gente. Los poderosos deciden.
-         En esto último tiene razón. Por ejemplo, los juegos olímpicos de Munich, donde el Fürer decidía quién ganaba y quién perdía.
-         Bueno, pero usted hace referencia a un monstruo.
-         “Mostro” es el pibe Maradona. ¿Lo vio jugar?
-         ¿Usted me está cargando? ¡Soy ciego!
-         ¡Es una manera de decir! Homero era ciego y mire qué poeta fue.
-         Eso es otra cosa. ¡Y ese era poeta! No el delantero de tal o cual equipo...
-         Alguien me dijo que usted es hincha de Newell's de Rosario. ¿Eso es cierto?
-         Confieso que simpaticé un tiempo por aquel club. Igual, eso no quita que los leprosos siempre me dieran picazón, ¿sabe?
-         La porfía, parece ser, es una virtud para usted.
-         Soy porfiado. Maldigo a los que hayan inventado este deporte hipócrita.
-         Los ingleses se jactan del invento, señor. ¿Acaso no forma parte de su descendencia?
-         Bueno, después de todo, en algo debían fallar los británicos. Inventaron el fútbol porque no entendieron a Shakespeare y lo ignoraron a Chesterton ¿No le parece?
-         Puede ser…lo dejo maestro. Me voy a la cancha porque hoy jugamos…
-         Ah, no sabía que era usted un player…
-         (risas) No, no, me refiero a que juega mi equipo.

-         Ah, muy bien… ¿habrá una butaca para mí?

jueves, 4 de mayo de 2017

"Poesía proletaria" Fernanda Laguna: alienación (análisis crítico)

Alienación y búsqueda en la poesía de Laguna

Por Víctor Torres

Con la lectura de “Poesía proletaria” uno puede comprender cómo funciona el sistema capitalista. En términos marxistas, si uno intentara definir la Alienación podría hacerlo, sin vacilar, con los versos que Fernanda Laguna vomita en una especie de prosa poética que lleva un pensamiento explosivo.
La entrega al mercado ya no resulta solamente insertarse en él para condensarlo, es decir, salgo a vender para hacer consumir. Esto evidencia que, para comer, es menester estar en el sistema a cualquier precio. Esto parece querer imprimir el “Yo” del poema que es un claro mensaje a la condición humana y su vulnerabilidad. Sobre todo, el de la mujer, condenada y reprimida por el patriarcado que no ve en ella otra idea que la de “puta”.

Algo del poema de Laguna también aparecen en la obra de Gabriela Cabezón Cámara, o Washington Cucurto1 (con quien han coincidido en un “realismo desenfrenado”, como me gusta llamarlo). Desde otro lenguaje, en Selva Almada puede verse la imagen en la mujer proletaria que sufre los tormentos del machismo.
Sin embargo, pese a lo generacional (Laguna nació en 1971) sus textos se asemejan al estilo under que circuló en los bares porteños hacia fines de los 80 y principios de los 90. En este sentido, hay cierta cercanía a la lectura sobre la sexualidad que hacían Perlongher o Baigorria.

Retomando la idea que plantea el poema, quien lo narra pertenece a la clase trabajadora. Si bien el título lo delata, el primer verso acomoda casi toda la “trama inicial” que cualquier lector busca:

Hoy he trabajado
desde las 9.00 a las 16.15.

Es un horario comercial, concreto, exacto. Y en la acción de trabajar está también la de hacer trabajar, es decir, quien protagoniza el poema vende herramientas de trabajo pero no de cualquier trabajo:

En lo de Rosita vendí
varios bastidores,
algunos pinceles,
acrílicos.

Lo artístico cobra otra dimensión. Es como vender libros o tocar la guitarra en una esquina a la gorra. Quien narra en el poema tiene el poder de los objetos que materializan el arte y, si bien los vende, al menos quita de eje la idea inicial de este análisis: me inserto en el mercado ofreciendo a la venta productos para hacer arte.
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Me resulta muy interesante el encuentro que tiene con “la empleada” de Ana “que vive en la calle Ortiz de campo/ Palermo Chico”. Su clienta es de barrio “de bien” (no hace falta irse a Nueva York para ver gente con guita). Acá el arte se convierte en lo “cool”. Es como si le vendiera a Marta Minujín. Pero en la respuesta de la empleada “- La señora no está” lo que hay es un encuentro de dos mujeres al servicio de otra: “Proletarios de todo el mundo, uníos” es la consigna marxista por excelencia. La “otra” no está, pero “nosotras sí” parecieran decir. Faltaría, entonces, preguntarse ¿y qué hacemos?

El final es determinante. Es el momento que ayuda a complementar todas las estrofas del poema. Por eso, vale la pena transcribirlo:


Mientras esperaba
pensaba en que podía
vender mi cuerpo
(hacer sexo)
para ganar más dinero
y no tener que cargar
tanto peso.
De todas formas
pensé,
ahora también lo estoy vendiendo.


Marx decía que el proletariado es la peor explotación porque emplea su fuerza de trabajo y es consciente de que está siendo explotado, a diferencia de los esclavos o los vasallos que no tenían asumida su ontología. El verso fina remata toda una experiencia sensible. “No es la consciencia lo que define al ser, sino que el ser define la consciencia” y aquí parece instalarse la idea de que la condición laboral no cumple con los preceptos humanos. Para el caso, es lo mismo vender productos que vender mi cuerpo (tener sexo a cambio de dinero). La alienación, queda claro, es la prostitución.
Mientras esperaba pensaba” dos verbos imperfectos que son necesarios para reflexionar sobre mis propias acciones. Lo que transporta (pinceles, bastidores, acrílicos) lleva “tanto peso” (el arte) que prostituirse no serían tan grave. Además, el sistema obliga a “ganar más dinero”.

En conclusión, “Poesía proletaria” es una interesante propuesta literaria para comprender los pormenores del sistema que oprime y exige más de lo que ofrece benévolamente.

1Ver nota de Página 12: https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/1-2674-2012-10-26.html

lunes, 17 de abril de 2017

LINGÜÍSTICA, MESSI Y LOS SENTIDOS DE LA PUTEADA


Ni la SADE, ni la Academia Argentina de Letras, ni las instituciones como la facultades de filología y/o el Museo de la Lengua. La AFA, señores.
El argumento para que a Lionel Messi le reduzcan la sanción recibida tras insultar al juez de línea en el partido de Eliminatorias ante Chile posee una interesante arista lingüística. Decir "LA CONCHA DE TU MADRE" es un "modismo" propio de nuestro lenguaje coloquial.
El fútbol, está claro, es una escuela en el arte del lenguaje y hasta ha impuesto una serie de términos y expresiones - que algunos lo sitúan en términos geográficos: lo rioplatense- capaces de definir un campo lingüístico propio.
Con este antecedente, se puede comenzar a aceptar no sólo este tipo de "modismos" sino "barbarismos" (aclaro que no me gusta este término pero está demasiado impuestos en los estudios actuales), antes insultos, con la excusa de que "acá se dice así y por lo tanto no se puede juzgar".
Algo similar ocurrió hace varios años cuando el jugador Leandro Desábato le dijo "NEGRO DE MIERDA" a un jugador brasileño, lo que determinó incluso su detención en el propio campo de juego. En su defensa, se manifestó "es común utilizar esa nominalización a otro en Argentina" pero nada de racismo.
La RAE debería hacerse eco de ésto para que defina que este tipo de expresiones son de uso vulgar y por lo tanto son inofensivas como para ser penadas. Entonces ¿dejaríamos de insultar? ¿Se podría considerar obsoletas las puteadas?
El "ya no insulto" de Messi, sin embargo, no condujo a precisar sobre la connotación de desprecio hacia la mujer. Nadie lo discutió. Es decir, Messi utilizó "la concha de tu madre" (o hermana) con un sentido despectivo no sólo por el insulto en sí sino en el uso que se hace del género femenino. Querer decir algo "negativo" en referencia a la mujer.
Más allá de este breve análisis sería interesante conocer la interpretación de los dichos de Messi por parte de los europeos una vez que analicen la defensa del jugador. Los empresarios de la FIFA se visten de filólogos al parecer si comprenden que lo expresado por Messi es un insulto.
Cada partido de fútbol internacional es la Torre de Babel de las puteadas. Que así sea.

viernes, 31 de marzo de 2017

LA GRIETA

Cada vez que un nuevo conflicto político se avizora en nuestro país, la palabra grieta viene a representar una serie de posiciones distintas que tienden a definir “de qué lado está cada uno”. Pero ¿qué significa en verdad la expresión “ensanchar a grieta”? ¿Acaso se trata de una calle de “mano única”? ¿siempre pensamos lo mismo en esta sociedad?
Lo primero que hay que afirmar es que es positivo para una sociedad que existan disidencias a la hora de analizar un tema. El origen de la “grieta” no está en el gobierno actual, ni en el anterior, ni en la crisis del 2001, ni en la Guerra de Malvinas, ni en las dictaduras ni en el Peronismo o el Rosisimo.
Tal vez es posible analizar el término desde una perspectiva histórica que nos permita visualizar algunos momentos que ayudaron a marcar diversas posiciones acerca de ciertos hechos.
Nietzsche decía que no existe el hecho sino las interpretaciones. En este sentido, se trata de construir subjetividades, puntos de vistas, criterios, más que elaborar una teoría sobre tal o cual acción.
Si alguien marcó a fuego una posición justamente por sus ideas políticas, ese fue Sarmiento, quien en 1845 -en forma de folletín y desde el exilio- propone el binomio “Civilización y Barbarie”. No pretendo describir todo el entorno en que se enmarcan esos acontecimientos, pero desde lo conceptual marca una disyuntiva difícil de subsanar por esos años y que aún persiste en el inconsciente de una sociedad que se apasiona por las diferencias: el problema surge cuando se agreden las otras.
Pero lo que hace Sarmiento es “inaugurar” un pensamiento desde lo conceptual, porque en la Revolución de mayo la grieta también existía: no pensaban igual Saavedra que Moreno, por ejemplo. Y remontándonos más aún en el pasado, la “Conquista de América” está llena de polarizaciones si uno tiene en cuenta las lecturas que hablan de exterminio indígena, imposición del cristianismo y la lengua española, la esclavitud, la civilización o -como afirmaba Todorov- la otredad y los problemas de hermenéutica entre unos y otros.
Quiero decir: no hay “tal grieta”, en todo caso hay muchas. Lo que ciertamente no es negociable es pensar que acá no hubo Genocidio contra los Pueblos Originarios por medio del Estado que llevó adelante el General Roca, que el gaucho no fue obligado a la leva y oprimido, que el progreso era “para todos”, que los inmigrantes no fueron perseguidos por las ideas políticas que trajeron, que el Terrorismo de Estado no desapareció 30 mil personas y robó 500 bebés (el número es simbólico, leer a Martín Kohan al respecto). Negar éstos hechos va mas allá de “ensanchar la grieta”, es ignorar a desgano y descaro lo sucedido verdaderamente y que ha contribuido a que se disputen políticamente los espacios de hegemonía en los que los de abajo, los pobres, los negros, los indios, las minorías resistimos o reclamamos y luchamos para lograr una sociedad justa y equitativa.
Insisto: hay verdades y realidades que no se negocian, y la grieta allí ya no tiene razón de ser porque lo que se observa es tangible, no una ficción.
La gobernadora Vidal, por ejemplo, dice que los docentes “ensanchan la grieta”. Se escuda detrás de un término como si ella no tuviera su propia posición. Lo que los y las docentes hacen es luchar para no perder poder adquisitivo y pelear por mejorar las condiciones laborales en la escuela pública. La grieta, así, funciona como una excusa burda sin sentido de análisis. En todo caso, un Estado opresor que atenta contra los derechos ciudadanos es más tendiente a producir esa ruptura -a la que se le denomina Grieta- sin hacerse cargo de ello siquiera, porque el nivel de hostilidad demostrado por el gobierno contra los educadores es peligroso y nefasto.
¿Qué pasaría si no hubiera tal grieta? ¿Pensaríamos todos igual así sin más? ¿No coincidir con el otro/a es producir una herida mortal?
La grieta es una construcción ideológica. Nos guste o no. Y hay que disputar hasta el uso de los términos porque el lenguaje es un gran mediador entre lo que se piensa y cómo se piensa.
Por lo pronto, las grietas que hay en la paredes de mi casa son las que en verdad me asustan en este momento, aunque con un poco de enduído, pienso yo, se pueden simular muy bien. ¿Acaso disimular no es una virtud en este país?

martes, 28 de marzo de 2017

Libros prescindibles: un llamado crítico a las tramas del mercado editorial

Propongo a modo de ensayo, la posibilidad de poner en discusión la importancia o no de ciertos libros de la literatura occidental, planeadas muchas veces como modelos de lecturas.
Quienes estudiamos a la literatura sabemos de la influencia que tuvo el libro escrito por Harold Bloom (crítico norteamericano) llamado “El canon occidental” -de 1995- donde se propone alistar una serie de obras y autores imprescindibles para ser leídos.
Observo cierta postura maniquea al afirmar qué es lo que se debe leer o no. Por el contrario, y más allá de lo que pronuncia Bloom, entiendo que para los lectores de Argentina -al menos- hay ciertos textos que resultan sumamente prescindibles en nuestro propio corpus de lectura.
No veo ninguna necesidad de estar obligados a leer, por ejemplo, “La divina comedia” de Dante Alighieri. Claro que fue muy influyente desde su poética y precursora de cierto material incluso político y filosófico, sin embargo me atrevo a pensar que un “lector medio” de este tiempo (no quiero usar el término barthesiano “lector común”)  no precisa leer tal obra. Así como tampoco precisa conocer “Los cuentos de Canterbury” de Chaucer ni los poemas de Milton o las novelotas insufribles de Proust.
Sólo por nombrar algunos de los autores que Bloom describe por su estética, profundidad, influencia, estilo o procedimiento, entiendo que hay otros tantos que tampoco merecen la pena siquiera un ojeo a sus páginas. Tal es el caso de la literatura naturalista de Stendhal o la obra de Octavio paz (incluso ganador de un Nobel), y hasta me atrevo a decir que “Cien años de soledad” de García Márquez es una de las novelas del autor colombiano menos importante.
Este análisis parte de que muchos textos reconocidos ya sea por la crítica mediática o las ventas o difusión en el mercado, no conllevan motivos para ser explorados más no sea desde la curiosidad que generan en el campo literario y/o intelectual sólo por ser nombrados. “El diario de Anna Frank” es un claro ejemplo de su masiva circulación por la historia alrededor de un libro que en verdad fue, nada más y nada menos, que la fantasía del señor Frank, padre de la joven (si es que ésta existió) y no un testimonio de persecución a judíos por parte de los nazis.
Hay escritores que, por experimentar un cambio de paradigma ya sea estético o político, sus obras han perdido prestigio y resultan claramente prescindibles. El primer Vargas Llosa es más interesante que aquel en el que se convirtió cuando se postuló a candidato presidencia, por ejemplo, o los últimos poemas de Mario Benedetti o los ensayos filosóficos poco profundos del último Sábato. Salvo por “Vigilia del Almirante” después Roa Bastos es hasta un escritor olvidable. Es decir, casos sobran. Está claro que hay ciertos criterios que son ignorados a la hora de promocionar un libro ya que el interés económico parece poder más que el verdadero significado de la obra en sí.
Esto tiene que ver también con que hay escritores reconocidos, vivos o muertos, que han sido sobrevalorados. Es una estrategia de mercado que es útil durante un tiempo. Es el caso de Salinger y Kundera o, más cercano a nosotros, César Aira. Como muchas veces ocurre, un escritor o escritora es leído una vez que murió o si obtuvo un premio importante.
Hay que leer los poemas Homéricos, a Shakespeare, a Cervantes, a Balzac, a Kafka, a Joyce, a Borges. Pero podemos prescindir, como lectores, de acercarnos obligadamente a escritores como J. Swift, John Dos Passos, Virginia Woolf, Céline, Nervo.
Es más, deberíamos agregar al canon (ya, “contracanon”) a autores como Baudelaire, Ray Bradbury, Nabokov, Bukowski, Flanery O’connor, Cortázar, Bolaños, Vallejos, Carpentier, García Lorca, Saramago, Barnes, entre otros, y ofrecer un amplio abanico de escritores que tienen algo importante que escribir y son atractivos por su estilo, lenguaje y/u originalidad.
Siempre digo que lo importante es leer. Hay de todo, cosas buenas y no tan buenas. Los críticos estamos para exigir no para delimitar, y nos exigimos como lectores porque exploramos, buscamos nuevas estéticas, nuevos motivos para hacer de la literatura un campo importante del arte, la política y la sociedad.

viernes, 3 de marzo de 2017

Bartleby, el incomprendido

Bartleby es un personaje kafkiano. Melville construye un sujeto extravagante que resulta una imagen de alguien en épocas de guerra. Melville es un adelantado, o un precursor -en términos borgeanos- para darle un espaldarazo al tipo de protagonista que se construirá en el siglo XX.
El "preferiría no hacerlo" es un espíritu de desorden no sólo mental sino - y lo que me parece más importante- un gesto de desamparo ante la función del empleado en una oficina de "wall street". Y no se trata de una cuestión de "voluntad" como otros críticos han querido demostrar para hacer un análisis del relato porque en esa respuesta hay todo un campo de distorsión social que se complementa con la carga que sufre Bartleby. Hay algo más y se configura en la construcción verbal.
Hay una escena muy clarificadora para desmembrar la elocuencia de la frase más recurrente del texto:
" - Bartleby -dije-, Ginger Nut ha salido; acérquese a la oficina de Correos, ¿le importa? (estaba a tres minutos de marcha), y mire si hay algo para mí.
- Preferiría no hacerlo.
-¿No quiere hacerlo?
- Prefiero no hacerlo."
Las cursivas corresponden a la edición cuya traducción deja bastante que desear. Pero lo que quiero señalar es que por algo el autor marca los dos verbos. Porque "querer" es un tipo de verbo especial ya que si bien no es copulativo exige, en cierta forma, tener un complemento que le dé sentido. Claro que queda implícito de que se trata de "ir a la oficina de correos" pero se enuncia como una opción y no como una imposición. Como verbo transitivo otorga otra posibilidad.
A la contra-pregunta del narrador, el interlocutor responde con énfasis "Prefiero no hacerlo" como una negativa con la posibilidad de decidir, de libertad ante una "orden" que no alcanza, por la intensidad de la exigencia, a ser determinante.
En definitiva, "preferir" se evoca bajo esta posible salvedad o fórmula, tal como la expresa intempestivamente el excéntrico personaje:
 Como preferir no prefiero, pero si no me queda otra...




En este sentido, se prefigura como posibilidad de cumplir o no con lo que se exige de él y esto hace a la personalidad que Bartleby va construyendo a lo largo del relato: desde la negativa.
Bartleby no tiene donde dormir y se presume que ni come o lo hace apenas. Realiza un trabajo como "copista" que no conlleva a algo "creativo" y eso también lo desgasta. Representa la imagen de un individuo al cual el sistema lo ha pasado por arriba. Es Samsa o "el artista del hambre" o, mejor dicho, estos dos son Bartleby en cierta forma atemporal.
Por lo demás, el final es elocuente. Despojado de todo compromiso, pasa sus últimos días en una especie de lo que hoy sería un "hospicio" a soportar su destino maleable (que antes fue alienable). "¡Ah, Bartleby! ¡Ah, humanidad!" exclama el narrador en un acto de desesperación por encontrar una respuesta al desenlace, donde lo incongruente es esencial a lo humano y deja al descubierto las diásporas que pueden desatar el ser.


miércoles, 11 de enero de 2017

Piglia, la literatura como experiencia

La muerte de Ricardo Piglia no es una muerte más. Esa sucesión de fallecimientos de escritores como Laiseca, Rivera y Ludmer dejan un vacío importante tanto en la narrativa como en el ensayo. Y la de Piglia, en particular, en los dos géneros donde mejor supo producir una literatura capaz de abordar conceptos con una claridad envidiable.
Piglia pensó la literatura nacional y además, como si fuera poco, intervino en ella de manera notable. Su gran novela “Respiración artificial” (1980) demostró una nueva manera de narrar los hechos históricos y de experimentar un tipo de ficción que llamó la atención al público lector que se escondía para acercarse a la lectura en época dictatoriales.
Más tarde, con “Plata quemada” (1997) estableció un cierre que él mismo había conseguido abrir cuando en los sesenta -ya como editor- difundió el género policial, momento en que además ganó su primer premio literario con un cuento inaugural que muy pocos conocen -o recuerdan- llamado “La loca y el relato del crimen”.
En materia de ensayo, su producción es memorable. Tanto su participación en revistas literarias como los libros “Crítica y ficción” (1986), “Formas breves” (1999) y “El último lector” (2005); y el último envión -ya enfermo, padecía ELA- que le procuró trabajos como los diarios de su alter ego Emilio Renzi y “Las tres vanguardias: Puig, Walsh, Saer”.

                                          Foto Diario Perfil

Guionista, profesor, editor. Sin dudas, uno de los intelectuales más representativos de la cultura literaria y también política. Alguien dijo por ahí que Piglia era un “borgeano de izquierda”, y me gustó esa caracterización para un escritor que supo ver el procedimiento de los escritores que marcaron, para él, el campo de la narrativa actual. Desde Macedonio hasta Gombrowicz, los entrecruzamientos entre Borges y Arlt, Sarmiento como el primer gran literato, los vanguardistas, Puig como el gran novelista. Y de afuera Faulkner, Joyce, Tolstoi, Kafka.
Definió con el término “ficción especulativa” la trama de Borges y tildó a la segunda parte de “Martín Fierro” como peronista por su búsqueda de una tercera posición.

Simplemente, Piglia. Nos va a hacer falta. Semejante pérdida no se consuela con escritores sobrevalorados o mecenas de gobiernos de turnos. Quizá ahora sus libros aumenten de precios en las librerías, obra que de por sí tiene el gran peso de ser de las más importante del último medio siglo. Leerlo es la mejor manera de homenajearlo.

martes, 3 de enero de 2017

Las cavas (oda a las viejas canteras de Cerro Leones)



Aunque diga “PROHIBIDO PASAR”
la tranquera es vulnerada con justicia.
Semejante resplandor no nos puede ser vedado
a los mortales de a pie
que sabemos adorar 
lo que acostumbramos a desear.
La naturaleza no pide permiso
para mostrar su terrible belleza.
Y lo que alguna vez fue cantera,
sierra herida, piedra y barreno
Ahora es sueño
de un paisaje que se impone,
mágico y sublime, y hasta necesario.
Agua de estanque, eco del silencio,
si la mugre del hombre no la acecha
puede que sea ese el paraíso perdido
que otrora apareció en bitácoras
en noches de malsueño y desvelo
o en mapas de privados y piratas.
Campo rocoso y horizonte pétreo,
Las cavas están en el cerro
para ser subvertidas y protegidas
por nuestras alas de humanidad.
Una salida al mar para Tandil
o sacar ese cartel sin vida.


lunes, 24 de octubre de 2016

DÍAS Y NOCHES (Homenaje a Borges, a 30 años de su muerte)


La oscuridad me sabe a ultraje,
vanidad que algún relato
bíblico y/o mitológico
se apoderó de mí.
Los mares de Ítaca,
por ejemplo,
muestran navíos agazapados
durante días y noches
que sin embargo no puedo ver.
Vaya ironía entonces
la de las luces del tiempo.

Alguien hizo fuego
con melancólica ira:
los sueños de Alonso Quijano
se cuelan por esa hendija,
vasta y eterna, oblicua y rampante.

Ojos, ¿para qué los quiero?
Una melodía le hace sombra
al camino desierto.

Yo -que vi el universo
en ese peldaño pretencioso
de la calle Garay,
que vi al hombre
con sus mil caras
y los astros en la biblioteca de mi padre-
hoy me encuentro ciego y solo,
fatigado como plegaria de Homero
cuando todo era lo otro.

¿Quién seré después de mi?
Toda astucia es sinónimo
de inteligencia.
Soy yo, Borges. Borges soy.
El de la esquina rosada
cuyo destino bárbaro
hizo que empuñara un arma
nuevamente más allá de las vías,
quizá en la pampa.

Que alguien pronuncie
con magnánimo duelo y desorden
este nombre
para que se haga
al fin
la luz.

lunes, 17 de octubre de 2016

Víctor Torres en Feria del Libro Puerto Lectura 2016

Por Cecilia Gianelli (de su blog blogdecee)


Contagiando entusiasmo desde el principio, Victor Torres comenzó contándonos cuál era su lugar de preferencia y desde dónde planteaba el libro: ser lector y docente.

El joven autor nos contó que concibe la literatura conectada con la política y la realidad social, más allá de su concepto estético. De allí la importancia de leer, o releer, ciertas obras claves, como elMartín Fierro [1872], de José Hernández, el Facundo... [1845], de Sarmiento, El Matadero [1871], de Esteban Echeverría o Amalia [1862], de José Mármol. Todas obras imprescindibles a la hora de pensar el siglo XIX, escritas por intelectuales que además, participaban en política con distintos posicionamientos.

Fue muy interesante escuchar las diferentes imágenes que nos llegan a través de la literatura de figuras tan populares, famosas, controvertidas,... como pueden serlo las figuras del Martín Fierro o de Evita. Ficción y realidad unidas y alimentándose, ambos personajes atrapantes para cualquier lector, por distintos motivos.

Así paseamos, con Victor Torres, por un gaucho combativo y desertor, denunciando los abusos de la sociedad de su época, a uno reflexivo y moderado, coincidiendo con una sociedad y un país que cambiaban. David Viñas, Borges y tantos más para definirlo, para unos es un hombre íntegro, para otros un marginado. No se agotan los calificativos.

Sería como pretender aunar los referidos a Evita o al peronismo, donde encontramos muchos ejemplos de escritores que están en las antípodas: Borges,Viñas, Soriano,... Nos recomienda leer los cuentos: «La señora muerta», de David Viñas, «El simulacro», de Borges, «Evita vive», de Néstor Perlongher, entre otras muchas valiosas recomendaciones. También la obra de teatro de Raul Damonte Botana, Copi«Eva Perón».
Creo que nos quiso transmitir que no nos enfrentemos a estas variadas posiciones, sino que como lectores, construyamos nuestra propia opinión y juicio, enriqueciéndonos con todos ellos, ya que contamos con un corpus que nos lo permite.

También se refirió a la dificultad de editar, pero agradeciendo siempre a la Feria de Libro de Mar del Plata, por el lugar que daba a los escritores independientes y autogestionados. Al considerarse un lector que promociona la lectura, agradeció y valoró los pequeños espacios donde se divulgan y recomiendan los libros.

La charla siguió de manera distendida y cordial, muy relajada. Victor Torres fue inspirador en muchos aspectos. Contándonos anécdotas de sus alumnos y el fútbol, su otra pasión, nos contagió su apasionamiento por leer, analizar y transmitir lo que leemos.
Y mucho más, hablando de la actualidad y los temas que ahora toma la literatura.

Finalizó con la lectura de unos de los textos del libro que recomiendo comprar: «Evita en los avatares de la ficción nacional» [Notas en el Margen].


Victor Torres leyendo un capítulo de su libro.




La figura de Eva Perón es una de las más destacadas no solo en la política sino también en la literatura. Su belleza, juventud, compromiso, santidad e incluso su muerte [lo trágico y el maniquísmo alrededor de su cuerpo] tejen una trama perversa e impoluta al mismo tiempo en la vasta obra de la literatura nacional...
















Notas en el margen Cuentos para despertarse, de Victor Torres.





Sus dos libros que compré ayer y comentaré próximamente.











miércoles, 21 de septiembre de 2016

Café literario y crítica en Feria del Libro de Necochea



El próximo sábado desde las 10 de la mañana se llevará a cabo un CAFÉ LITERARIO en el marco de la Feria del Libro y las artes en la ciudad de Necochea.
El mismo estará coordinado por el profesor y escritor tandilense Víctor Torres, autor de "Cuentos para despertarse" y "Notas en el margen".
Se hablará de crítica y narrativa en la literatura argentina actual. La cita será en la Galería Central y la entrada es libre y gratuita.

martes, 6 de septiembre de 2016

Taller de escritura de la UNICEN 2016

Ya está abierta la inscripción para participar del Taller de Escritura que promueve la Secretaría de Extensión de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires. El mismo será coordinado por el profesor de Literatura y escritor local Víctor Torres (autor de "Cuentos para despertarse" y "Notas en el margen: apuntes de lecturas perdidas" y que obtuvo recientemente premios literarios).
El Taller será dinámico, donde experimentar la escritura de distintos géneros literarios y conocer recursos para diversas técnicas de producción escrita y lecturas.
Los martes de 18:30 hs a 20:30hs en la Sala C del Centro Cultura Universitario de Tandil será la cita, previa inscripción en Yrigoyen 662.



miércoles, 31 de agosto de 2016

Libro autogestionado de ensayos a la venta

Mi libro de ensayitos y reseñas "Notas en el margen: apuntes de lecturas perdidas" ya está a la venta. Es un libro artesanal, autogestionado: valor $80. Por privado se encargan y se imprimen.



Les paso el índice para específicar de qué va la cosa:
ÍNDICE
Prólogo (La crítica literaria actual)
Walter Benjamin: Tiempos y destiempos de la historia
Futuro y retrospección en la obra de Ezequiel Martínez Estrada
El realismo de Gálvez
El mundo Laiseca
Blajaquis y el cielo por asalto
El “viaje” como modalidad literaria
Homosexualidad en la literatura argentina
El (extraño) efecto Aira
Bonaparte y Bolívar en la mira de Marx
Evita en los avatares de la ficción nacional
Mariátegui y la dimensión estética
El “arte de narrar” en Walter Benjamin
Arlt y Soriano: una continuidad
¿Las ideas no se matan?
La literatura francesa en las letras argentinas
Literatura popular en estos tiempos
Mansilla, el escritor que le dio voz a los marginados
El escritor tandilense y la tradición
Algunas categorías para leer a Viñas
Tirar a Casas por la ventana
Borges y Viñas: miradas sobre el peronismo
RESEÑAS
Un muerto en el baúl
Reconstruir la historia, Martín Kohan
El cometa Oyola
Cámara y acción
El evangelio según Fogwill

                                                         Víctor Torres (2016)

domingo, 28 de agosto de 2016

Amor, desamor, fútbol (pieza teatral de un solo acto)

  

Se abre el telón.
Mesa de un bar. Es de noche. El Negro está sentado solo. Viste camisa y en uno de los bolsillos un paquete de cigarrillos. Fuma uno mientras relojea el diario. Por el foro aparece Roque, en bermudas, camiseta blanca y chinelas. Muestra cara de angustia. Se sienta al lado de su amigo y éste lo mira aunque sin abandonar el periódico. Un minuto después:

NEGRO: ¿Qué pasa Roque que tenés esa cara de referí asustado?
ROQUE : (triste) La rubia. Me pateó.
NEGRO: (dobla el diario a la mitad y lo deja sobre la mesa) ¿Cómo? ¿Qué pasó?
ROQUE: Me agarró en orsai.
NEGRO: (agarrándose la cabeza) ¡No! Ay, Roque querido...
ROQUE: Sí Negro, le fallé como penal de Delem. Ya lo sé.
NEGRO: No me digas que te embobaste otra vez con la Turca.
ROQUE: (empieza a gesticular con las manos)Y... la vi, nos abrazamos... ¡Me la dejó picando, me la dejó! Y la rubia me enganchó.
NEGRO: ¡Qué mala suerte amigo! (le palmea el brazo izquierdo)
ROQUE: (Lamentándose) ¿Viste vó? ¡Más desgracia que gol en contra!. Mirá que la venía gambeteando, pero... ¡La turca es la turca, hermano! Y la tenía que embocar, no podía desaprovechar ese mano a mano ¿entendés?
NEGRO: Pero la jugada te salió mal ¡Le pifiaste abajo del arco! La rubia te embocó a vos. Ahora, vos también... ¡ tenés más desbordes que Garrincha! (cuenta con los dedos) Antes la Chola, ahora la Turca...
ROQUE: (Se agarra la cabeza) ¡Ay, la Chola! Si no me la encuentro mirá, pega en el palo... ¡Es un lujo esa mina! El otro día la vi en el barrio, se movía como Boyé adentro del área (moviéndose de un lado a otro)...
NEGRO: ¡Un palazo te va a dar el marido! (Agarrando el diario y haciéndo un gesto de golpe)
ROQUE: ¡Pará de fauliarme amigo! ¡Tirame un centro! Además, a ese me lo paso de taquito. ¡Se la clavo en el ángulo, se la clavo! Como cabezazo de Erico...
NEGRO: Mirá que sos bravo Roque, eh. ¡Siempre el rebote te cae a vos! Sos como laiman bien ubicado: ¡no dejás pasar una!
ROQUE: ¿Sabés lo que pasa Negro? Las minas son así, son como el fúbol...
NEGRO: (Lo mira sorprendido) ¿Como el fúbol? ¿Por?
ROQUE: Pasión, sentimiento... y no se les puede decir que no...


                                         SE CIERRA EL TELÓN.

jueves, 25 de agosto de 2016

Conferencia: Libros y escuela. La biblioteca como paraíso perdido

Por idea de una colega, el próximo viernes comienzo a coordinar un espacio de charlas denominado "Libros y escuela: la biblioteca como paraíso perdido".
La primera será el próximo viernes 26 a las 18:15 hs en la carrera superior de Bibliotecología que funciona en la Escuela Normal.
La próxima, a confirmar será en el anexo que la carrera tiene en Vela.
Los/as esperamos!