¿Por qué este blog?

Este blog ha sido creado con la intención de priorizar la función del lector en cualquier tipo de texto. En Argentina, se vive un momento particular en relación a la libertad de expresión, pues en varias oportunidades los receptores de la comunicación suelen ser desdeñados a la hora de recibir información (entiéndase lectores, oyentes, espectadores). La idea es otorgarle participación a los interlocutores, principalmente lectores de diarios, revistas y obras literarias. Nos inspiramos en la organización que fundó el crítico y escritor Terry Eagleton: Movimiento de Liberación del Lector, donde el objetivo-que surge de una parodia- es reivindicar la lucha de los lectores por asomarse al universo artístico y buscar de sobremanera la posibilidad de leer. Desde el precio de un libro hasta las lejanías de las bibliotecas, pasando por el desínteres del arte de la lectura, creemos que los lectores muchas veces no tienen oportunidades de hacer valer sus derechos: disfrutar de ser parte de un universo donde las palabras mandan y él es parte fundamental de un texto. Invitados están a participar de este encuentro virtual, una forma también de leer, aunque desde Manifiesto del Lector sugerimos que siempre tengan el libro en la mano y no detrás de una pantalla. manifiestolector@mail.com

2 comentarios:

  1. Las paredes

    Es allí donde uno multiplica y se multiplica. Donde las palabras ya no son de uno, y pasan a ser de todos. Donde dejan de ser de quien las escribe para pasar a ser de quienes las leen. En los muros. Diario íntimo de la sociedad. Prensa independientemente colorida. Mientras en Mendoza alguien se pregunta indignado "en dónde se cobra el ingreso per cápita", en Salta te dicen "que poca cosa es la realidad, mejor seguir mejor soñar", recordando a Sui Generis.
    Entonces hablamos siempre. Hablamos sin hablar. Hablamos sin abrir la boca. Y la voz se escucha cuando alguien la ve, cuando alguien la lee. Y nos vemos, nos leemos. Y si nos callan, la voz de nuestras paredes aparecerá como continuación de nuestros almas, de nuestros labios.
    Y si tiran una lata de pintura a nuestras paredes, sabemos que no se borrará. Sabemos todos que sólo es una máscara que con el tiempo cae.
    Y la palabra renace.


    LUA

    Salta, marzo 2012

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