sábado, 1 de julio de 2017

Códigos del potrero

Cuando éramos pibes, el campito del barrio era nuestro estadio de fútbol. Un lugar de encuentros, no de competencias.
De manera implícita habíamos creado una especie de decálogo que funcionaba como "códigos" del potrero.
Los sábados son días de nostalgia y me lo recuerdan, me traen la niñez que allí debe haber quedado:
1. Por más burro que sea, el dueño de la pelota siempre juega.
2. El "gordito" al arco.
3. No vale "fusilar".
4. El que la tira lejos la va a buscar.
5. En el pan y queso se elige por afinidad, no por talento.
6. El que juega con tapones no puede ir al suelo.
7. La cancha termina en el asfalto.
8. El partido termina cuando no haya más luz.
9. Se juega para divertirse.
10. La gaseosa la tomamos todos.
(Fragmento de mi próximo librito "La pelota por abajo")

jueves, 1 de junio de 2017

Venezuela: avance de la derecha y sostenimiento de las conquistas


Ensayo un humilde análisis sobre la situación actual que atraviesa la república Bolivariana de Venezuela. Pero, para el poco análisis serio que hay, me atrevo a manifestar mi propia mirada.
Lo primero que me sale expresar es una obviedad pero a veces, en el manejo desaforado (hasta violento) que hay en las redes sociales, parece no ser tenido en cuenta. Maduro no es Chávez. Pero no sólo de personalidad se trata. Es que la perspectiva con que se suelen mirar ciertas cosas indefectiblemente atentan contra la figura de los líderes.
Hay un título que resulta primordial de entender: Venezuela vive hoy un Golpe mediático. Todos los medios de comunicación en nuestro continente son manejados por el establishment que responde a intereses económicos y de hegemonía de poder, más precisamente imperialistas. Venezuela no es la excepción, por el contrario, es la más castigada. A diferencia de los conflictos que sufrió Evo en Bolivia (con la crisis del sector minero y los trabajadores precarizados) o el despojo que han sufrido las comunidades indígenas en la Ecuador de Correa, por marcar dos ejemplos, la tensión en Venezuela es un claro programa de destitución -en manos extranjeras- de una revolución que, a mi criterio ha perdido esa esencia que la vio triunfante y determinante (en otro contexto mundial, es cierto) del que dista hoy. Y en cuanto a esencia me refiero a lo concreto, lo cotidiano, el bolsillo (datos de un conocido que vive allí); al desabastecimiento no sólo de los grandes monopolios de los alimentos (que no resultaron vencidos en la puja) sino que las propias cooperativas han dejado de producir por escasos recursos estatales porque al mismo Estado se les hace imposible sostenerlas.
Puede sonar a crítica, ¿acaso está mal hacer una observación respecto del día a día que viven los venezolanos? Pero claro, el problema es que la derecha ha perdido terreno en casi veinte años de chavismo (mala palabra para la prensa monopólica), su status quo, y ha encontrado hoy (apoyado y fogoneado por los medios locales y extranjeros) la capacidad de poner en jaque años de una construcción de masas histórica.

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Pero una revolución socialista, se defiende. Aún con un abanico de críticas y demandas que se le puede hacer, es preciso comprender la batalla que ha librado el pueblo por sostener los avances jamás realizados. La enorme cantidad de elecciones ganadas y las asambleas comunales son herramientas poderosas para pensar en el proceso que cuestiona la idea de "autoritarismo".
Y vuelvo a Maduro. Pero no pienso caer en la trampa de su demagogia y vanidad -que, por momentos, le brinda gestos a los medios que estos luego difunden convirtiéndolo en el "diablo con bigote"- porque configura un blanco fácil de atacar. Entonces, hay que considerar con seriedad el "poder popular" que en Socialismo del Siglo XXI proclama y que en Venezuela, insisto, ha dado sus frutos y no es un dato menor. Después se ve si es oportuno discutir el "sistema punteril" que ha tenido el chavismo en algunas políticas asistenciales o la exportación de petróleo al enemigo principal, porque lo importante sigue siendo la Asamblea Constituyente que su verdadero poder puede traer calma si es manejada por y para el pueblo.
Y para cerrar, la "carta de los intelectuales" que le ha servido más a la prensa reaccionaria que al verdadero sector progresista (del mismo modo, algunos partidos que  se han manifestado en la Embajada ¿con qué criterio?). Igualmente, ¿quién (se) brinda el mote de "intelectual"? ¿Cuánta influencia tiene en el día a día de los ciudadanos/as? ¿Beatriz Sarlo es de izquierda? Convengamos que Atilio Borón tampoco porta una lucidez deslumbrante como para decirle a Maduro (o a cualquier dirigente) que es lo que tiene que hacer su pueblo.
Es importante lo que sucede en Venezuela para toda la región. Y es determinante lo que ocurra de aquí en más para que la Revolución gane otra batalla con el protagonismo de un pueblo valiente, de niños en la escuela, con buena alimentación y mejor salud.

lunes, 22 de mayo de 2017

El fútbol según Borges (un diálogo posible)



-         Señor Borges, usted dice que desprecia el fútbol pero una vez acompañó a su amigo a ver un partido al Monumental...
-         Efectivamente, como usted bien dice lo acompañé pero... ¡Cómo voy a mirar! Soy ciego ¿comprende?
-         Discúlpe, es una manera de decir.
-         Está bien. Considero que es un deporte muy aburrido. Once muchachos contra otros once corriendo detrás de una pelota es abominable. Créame. Prefiero la prosa de Stevenson.
-         Comprendo. De todos modos no se puede comparar un juego con la literatura.
-         ¿Por qué no? Acaso ustedes, los futboleros, no dicen que Distéfano es una “saeta”, término que viene de las antiguas lenguas clásicas, o que ese tal Pelé es un “rey” shakespereano, un Othelo y que Labruna era un “poeta” del gol...
-         Son formas de denominar la magia que portan algunos futbolistas.
-         ¿Magia? ¿Acaso también hay trucos?
-         Es una metáfora. Me extraña que usted desconozca estas apreciaciones líricas.
-         Las ignoro, claro. Prefiero los versos de Dante. El fútbol es una estupidez, eso creo.
-         No coincido. ¡Es popular! Fíjese, en todo el mundo se juega.
-         El mundo es estúpido. ¿Sabe usted? Todo lo popular es populista y, por lo tanto, repugnante.
-         No se ofenda maestro, pero creo que se equivoca.
-         Puede ser. Soy mortal. Los elogios son calumnias. Al menos no ando, como un perro, detrás de una circunferencia...¡Fíjese quién está más errado!
-         Es que el fútbol es mucho más que eso. Hay una estrategia, tácticas, habilidades, trabajo en equipo, la gente que disfruta de un espectáculo... No es menor.
(Silencio)

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-         ¿Leyó la “Poética” usted?
-         No.
-         Bueno. Allí, el gran Aristóteles, observa que todo lo que mueve a risa es un género menor. Por eso, la tragedia es lo que demuestra los verdaderos sentimientos humanos.
-         ¿Ha oído usted hablar de Sócrates?
-         Sí, claro. Otro genial pensador griego.
-         No, el que yo digo es brasilero.
-         ¡Ah, no! Discúlpeme. Yo puedo saber poco de fútbol pero usted es un necio. No me trate como idiota. Sócrates fue un filósofo ateniense anterior a Cristo que, si bien no escribió nada, sus testimonios orales fueron fundamentales para su análisis de la moral humana, entre otras cosas.
-         Jamás lo consideraría idiota, maestro. Pero yo le hablo de un jugador brasilero de nombre Sócrates que es un crack. Y no sólo eso, es un hombre de ideales, militante comunista que lucha por la democracia...
-         No me venga con esa cosa de la democracia y los comunistas. ¡Encima de perseguir un balón persigue el libertinaje! El progresismo siempre me pareció ridículo. No me obligue a entrometerme en terrenos de discursos políticos que no conducen a nada.
-         Discúlpe, maestro. Pero otra vez no coincido. En el fútbol hay aspectos sociales y culturales que dicen mucho de los países: su situación política, económica, cultural. ¿No lo cree?
-         Lo que yo creo es que es una manipulación para la gente. Los poderosos deciden.
-         En esto último tiene razón. Por ejemplo, los juegos olímpicos de Munich, donde el Fürer decidía quién ganaba y quién perdía.
-         Bueno, pero usted hace referencia a un monstruo.
-         “Mostro” es el pibe Maradona. ¿Lo vio jugar?
-         ¿Usted me está cargando? ¡Soy ciego!
-         ¡Es una manera de decir! Homero era ciego y mire qué poeta fue.
-         Eso es otra cosa. ¡Y ese era poeta! No el delantero de tal o cual equipo...
-         Alguien me dijo que usted es hincha de Newell's de Rosario. ¿Eso es cierto?
-         Confieso que simpaticé un tiempo por aquel club. Igual, eso no quita que los leprosos siempre me dieran picazón, ¿sabe?
-         La porfía, parece ser, es una virtud para usted.
-         Soy porfiado. Maldigo a los que hayan inventado este deporte hipócrita.
-         Los ingleses se jactan del invento, señor. ¿Acaso no forma parte de su descendencia?
-         Bueno, después de todo, en algo debían fallar los británicos. Inventaron el fútbol porque no entendieron a Shakespeare y lo ignoraron a Chesterton ¿No le parece?
-         Puede ser…lo dejo maestro. Me voy a la cancha porque hoy jugamos…
-         Ah, no sabía que era usted un player…
-         (risas) No, no, me refiero a que juega mi equipo.

-         Ah, muy bien… ¿habrá una butaca para mí?

jueves, 4 de mayo de 2017

"Poesía proletaria" Fernanda Laguna: alienación (análisis crítico)

Alienación y búsqueda en la poesía de Laguna

Por Víctor Torres

Con la lectura de “Poesía proletaria” uno puede comprender cómo funciona el sistema capitalista. En términos marxistas, si uno intentara definir la Alienación podría hacerlo, sin vacilar, con los versos que Fernanda Laguna vomita en una especie de prosa poética que lleva un pensamiento explosivo.
La entrega al mercado ya no resulta solamente insertarse en él para condensarlo, es decir, salgo a vender para hacer consumir. Esto evidencia que, para comer, es menester estar en el sistema a cualquier precio. Esto parece querer imprimir el “Yo” del poema que es un claro mensaje a la condición humana y su vulnerabilidad. Sobre todo, el de la mujer, condenada y reprimida por el patriarcado que no ve en ella otra idea que la de “puta”.

Algo del poema de Laguna también aparecen en la obra de Gabriela Cabezón Cámara, o Washington Cucurto1 (con quien han coincidido en un “realismo desenfrenado”, como me gusta llamarlo). Desde otro lenguaje, en Selva Almada puede verse la imagen en la mujer proletaria que sufre los tormentos del machismo.
Sin embargo, pese a lo generacional (Laguna nació en 1971) sus textos se asemejan al estilo under que circuló en los bares porteños hacia fines de los 80 y principios de los 90. En este sentido, hay cierta cercanía a la lectura sobre la sexualidad que hacían Perlongher o Baigorria.

Retomando la idea que plantea el poema, quien lo narra pertenece a la clase trabajadora. Si bien el título lo delata, el primer verso acomoda casi toda la “trama inicial” que cualquier lector busca:

Hoy he trabajado
desde las 9.00 a las 16.15.

Es un horario comercial, concreto, exacto. Y en la acción de trabajar está también la de hacer trabajar, es decir, quien protagoniza el poema vende herramientas de trabajo pero no de cualquier trabajo:

En lo de Rosita vendí
varios bastidores,
algunos pinceles,
acrílicos.

Lo artístico cobra otra dimensión. Es como vender libros o tocar la guitarra en una esquina a la gorra. Quien narra en el poema tiene el poder de los objetos que materializan el arte y, si bien los vende, al menos quita de eje la idea inicial de este análisis: me inserto en el mercado ofreciendo a la venta productos para hacer arte.
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Me resulta muy interesante el encuentro que tiene con “la empleada” de Ana “que vive en la calle Ortiz de campo/ Palermo Chico”. Su clienta es de barrio “de bien” (no hace falta irse a Nueva York para ver gente con guita). Acá el arte se convierte en lo “cool”. Es como si le vendiera a Marta Minujín. Pero en la respuesta de la empleada “- La señora no está” lo que hay es un encuentro de dos mujeres al servicio de otra: “Proletarios de todo el mundo, uníos” es la consigna marxista por excelencia. La “otra” no está, pero “nosotras sí” parecieran decir. Faltaría, entonces, preguntarse ¿y qué hacemos?

El final es determinante. Es el momento que ayuda a complementar todas las estrofas del poema. Por eso, vale la pena transcribirlo:


Mientras esperaba
pensaba en que podía
vender mi cuerpo
(hacer sexo)
para ganar más dinero
y no tener que cargar
tanto peso.
De todas formas
pensé,
ahora también lo estoy vendiendo.


Marx decía que el proletariado es la peor explotación porque emplea su fuerza de trabajo y es consciente de que está siendo explotado, a diferencia de los esclavos o los vasallos que no tenían asumida su ontología. El verso fina remata toda una experiencia sensible. “No es la consciencia lo que define al ser, sino que el ser define la consciencia” y aquí parece instalarse la idea de que la condición laboral no cumple con los preceptos humanos. Para el caso, es lo mismo vender productos que vender mi cuerpo (tener sexo a cambio de dinero). La alienación, queda claro, es la prostitución.
Mientras esperaba pensaba” dos verbos imperfectos que son necesarios para reflexionar sobre mis propias acciones. Lo que transporta (pinceles, bastidores, acrílicos) lleva “tanto peso” (el arte) que prostituirse no serían tan grave. Además, el sistema obliga a “ganar más dinero”.

En conclusión, “Poesía proletaria” es una interesante propuesta literaria para comprender los pormenores del sistema que oprime y exige más de lo que ofrece benévolamente.

1Ver nota de Página 12: https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/1-2674-2012-10-26.html

lunes, 17 de abril de 2017

LINGÜÍSTICA, MESSI Y LOS SENTIDOS DE LA PUTEADA


Ni la SADE, ni la Academia Argentina de Letras, ni las instituciones como la facultades de filología y/o el Museo de la Lengua. La AFA, señores.
El argumento para que a Lionel Messi le reduzcan la sanción recibida tras insultar al juez de línea en el partido de Eliminatorias ante Chile posee una interesante arista lingüística. Decir "LA CONCHA DE TU MADRE" es un "modismo" propio de nuestro lenguaje coloquial.
El fútbol, está claro, es una escuela en el arte del lenguaje y hasta ha impuesto una serie de términos y expresiones - que algunos lo sitúan en términos geográficos: lo rioplatense- capaces de definir un campo lingüístico propio.
Con este antecedente, se puede comenzar a aceptar no sólo este tipo de "modismos" sino "barbarismos" (aclaro que no me gusta este término pero está demasiado impuestos en los estudios actuales), antes insultos, con la excusa de que "acá se dice así y por lo tanto no se puede juzgar".
Algo similar ocurrió hace varios años cuando el jugador Leandro Desábato le dijo "NEGRO DE MIERDA" a un jugador brasileño, lo que determinó incluso su detención en el propio campo de juego. En su defensa, se manifestó "es común utilizar esa nominalización a otro en Argentina" pero nada de racismo.
La RAE debería hacerse eco de ésto para que defina que este tipo de expresiones son de uso vulgar y por lo tanto son inofensivas como para ser penadas. Entonces ¿dejaríamos de insultar? ¿Se podría considerar obsoletas las puteadas?
El "ya no insulto" de Messi, sin embargo, no condujo a precisar sobre la connotación de desprecio hacia la mujer. Nadie lo discutió. Es decir, Messi utilizó "la concha de tu madre" (o hermana) con un sentido despectivo no sólo por el insulto en sí sino en el uso que se hace del género femenino. Querer decir algo "negativo" en referencia a la mujer.
Más allá de este breve análisis sería interesante conocer la interpretación de los dichos de Messi por parte de los europeos una vez que analicen la defensa del jugador. Los empresarios de la FIFA se visten de filólogos al parecer si comprenden que lo expresado por Messi es un insulto.
Cada partido de fútbol internacional es la Torre de Babel de las puteadas. Que así sea.

viernes, 31 de marzo de 2017

LA GRIETA

Cada vez que un nuevo conflicto político se avizora en nuestro país, la palabra grieta viene a representar una serie de posiciones distintas que tienden a definir “de qué lado está cada uno”. Pero ¿qué significa en verdad la expresión “ensanchar a grieta”? ¿Acaso se trata de una calle de “mano única”? ¿siempre pensamos lo mismo en esta sociedad?
Lo primero que hay que afirmar es que es positivo para una sociedad que existan disidencias a la hora de analizar un tema. El origen de la “grieta” no está en el gobierno actual, ni en el anterior, ni en la crisis del 2001, ni en la Guerra de Malvinas, ni en las dictaduras ni en el Peronismo o el Rosisimo.
Tal vez es posible analizar el término desde una perspectiva histórica que nos permita visualizar algunos momentos que ayudaron a marcar diversas posiciones acerca de ciertos hechos.
Nietzsche decía que no existe el hecho sino las interpretaciones. En este sentido, se trata de construir subjetividades, puntos de vistas, criterios, más que elaborar una teoría sobre tal o cual acción.
Si alguien marcó a fuego una posición justamente por sus ideas políticas, ese fue Sarmiento, quien en 1845 -en forma de folletín y desde el exilio- propone el binomio “Civilización y Barbarie”. No pretendo describir todo el entorno en que se enmarcan esos acontecimientos, pero desde lo conceptual marca una disyuntiva difícil de subsanar por esos años y que aún persiste en el inconsciente de una sociedad que se apasiona por las diferencias: el problema surge cuando se agreden las otras.
Pero lo que hace Sarmiento es “inaugurar” un pensamiento desde lo conceptual, porque en la Revolución de mayo la grieta también existía: no pensaban igual Saavedra que Moreno, por ejemplo. Y remontándonos más aún en el pasado, la “Conquista de América” está llena de polarizaciones si uno tiene en cuenta las lecturas que hablan de exterminio indígena, imposición del cristianismo y la lengua española, la esclavitud, la civilización o -como afirmaba Todorov- la otredad y los problemas de hermenéutica entre unos y otros.
Quiero decir: no hay “tal grieta”, en todo caso hay muchas. Lo que ciertamente no es negociable es pensar que acá no hubo Genocidio contra los Pueblos Originarios por medio del Estado que llevó adelante el General Roca, que el gaucho no fue obligado a la leva y oprimido, que el progreso era “para todos”, que los inmigrantes no fueron perseguidos por las ideas políticas que trajeron, que el Terrorismo de Estado no desapareció 30 mil personas y robó 500 bebés (el número es simbólico, leer a Martín Kohan al respecto). Negar éstos hechos va mas allá de “ensanchar la grieta”, es ignorar a desgano y descaro lo sucedido verdaderamente y que ha contribuido a que se disputen políticamente los espacios de hegemonía en los que los de abajo, los pobres, los negros, los indios, las minorías resistimos o reclamamos y luchamos para lograr una sociedad justa y equitativa.
Insisto: hay verdades y realidades que no se negocian, y la grieta allí ya no tiene razón de ser porque lo que se observa es tangible, no una ficción.
La gobernadora Vidal, por ejemplo, dice que los docentes “ensanchan la grieta”. Se escuda detrás de un término como si ella no tuviera su propia posición. Lo que los y las docentes hacen es luchar para no perder poder adquisitivo y pelear por mejorar las condiciones laborales en la escuela pública. La grieta, así, funciona como una excusa burda sin sentido de análisis. En todo caso, un Estado opresor que atenta contra los derechos ciudadanos es más tendiente a producir esa ruptura -a la que se le denomina Grieta- sin hacerse cargo de ello siquiera, porque el nivel de hostilidad demostrado por el gobierno contra los educadores es peligroso y nefasto.
¿Qué pasaría si no hubiera tal grieta? ¿Pensaríamos todos igual así sin más? ¿No coincidir con el otro/a es producir una herida mortal?
La grieta es una construcción ideológica. Nos guste o no. Y hay que disputar hasta el uso de los términos porque el lenguaje es un gran mediador entre lo que se piensa y cómo se piensa.
Por lo pronto, las grietas que hay en la paredes de mi casa son las que en verdad me asustan en este momento, aunque con un poco de enduído, pienso yo, se pueden simular muy bien. ¿Acaso disimular no es una virtud en este país?